NEIRA, Archila Mauricio et. al. Cuando la copa se rebosa. Luchas sociales en Colombia, 1975-2015. Bogotá: cinep, 2019. 312 p. Resenha de: ÁNGEL, Ricardo Sánchez. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura [Bogotá], v. 47 n. 2, jul. – dic. 2020.

En la introduccion de esta obra, Martha Cecilia Garcia da cuenta de la biografia intelectual que hizo y hace posible la existencia de la base de datos del cinep. Inicialmente, situa, con nombres propios, a sus directores e investigadores, a su personal y al equipo de movimientos sociales como lugar academico y moral abierto a la investigacion accion participativa. Los pone en el filo de la navaja de los conflictos sociales, escuchando y acompanando a los protagonistas de las luchas que se estudian. El correlato etico viene a ser un compromiso con los derechos humanos y la busqueda de la paz.

Martha Cecilia enfatiza la labor reflexiva del seminario permanente del equipo, donde analizan teorias y balances para lograr articular herramientas conceptuales y operativas en permanente desarrollo y construir los lenguajes adecuados para sus propositos comunes. En esta biografia intelectual, su autora hace memoria de las lineas de evolucion de la base de datos, condicionada por los afanes de dar cuenta de protagonistas sin reconocimiento necesario —como los movimientos civicos, barriales y urbanos que llamaron la atencion de Javier Giraldo (1987)— y, en simultaneo, de movimientos campesinos, especialmente de la Asociacion Nacional de Usuarios Campesinos (anuc), y la lucha por desalambrar en los anos setenta que dio como resultado la importante investigacion de Leon Zamocs, Los usuarios Campesinos y la lucha por la tierra en los años 70 (1982). Luego se viviria una ampliacion de la cobertura hasta acunar // once actores: asalariados, campesinos, pobladores urbanos, estudiantes, grupos etnicos —indigenas, negros o afrocolombianos y raizales— victimas del conflicto interno, mujeres, poblacion lgbti, trabajadores independientes, gremios —entre los que se destacan comerciantes y transportadores— que, sin constituir movimientos sociales, en ocasiones recurren a la protesta, y reclusos (p. 45).

Lo fundante de estos movimientos sociales es el sindicalismo y las huelgas proletarias. Y Martha Cecilia teje el hilo de estas realizaciones comenzando por la labor del investigador comunista Alvaro Delgado, quien aporto un importante acervo documental realizado en el semanario Voz Proletaria a la base de datos y escribio varias contribuciones.

Mauricio Archila escribe dos textos. En el capitulo I, analiza la trayectoria de las luchas sociales entre 1975 y 2005, y en el segundo, sobre el mismo periodo, explora el control de las protestas: una cara de la relacion Estado y movimientos sociales. En el tercero, Martha Cecilia trabaja sobre las visiones de desarrollo en las luchas sociales entre 1975 y 2015. El capitulo IV, “El espacio en movimiento”, de Ana Maria Restrepo, versa sobre como pensar la produccion del espacio en cuarenta anos de luchas sociales en Colombia. Y finalmente, Leonardo Parra Rojas escribe “Transformaciones del mundo laboral 1975-2015”. Mauricio Archila cierra con unas conclusiones.

Los aportes de Archila analizan las dos caras de la misma moneda de los movimientos sociales: su relacion entre el Estado y los poderes de los de arriba, y la dinamica multiple que los caracteriza, tanto en su interior como en su articulacion regional, nacional y —mas debil— internacional. El autor subraya la articulacion entre las distintas esferas de lo material, lo cultural y lo politico.

Un valor cualitativo de estas investigaciones es la incorporacion de elaborados cuadros estadisticos en perspectiva del periodo, con sus ciclos de auge, estancamiento y retroceso. Tambien se incluyen mapas de protesta de la accion colectiva cuyos epicentros urbanos son destacables, ya que hay mayor democracia formal en ellos, mientras la Colombia profunda, la rural y campesina, se encuentra militarizada por la guerra de las drogas, con la cocaina como mercancia, lo que impone relaciones de violencia extrema en su existencia envolvente y con la guerra contra las insurgencias armadas. La investigacion abarca el estudio de los dispositivos represivos, en especial de la Policia Nacional y su despliegue armado.

Las protestas entre 1975 y 2015 se estiman en 22.988, con un promedio de 561 anuales, una o dos por dia, sobre lo que el autor reflexiona: “tal vez comparados con otros paises latinoamericanos no fue una gran movilizacion, pero salir a la calle a protestar en el caso colombiano ha sido algo muy valiente y costoso, en todo sentido” (p. 64). La ecuacion de Archila, en la linea de Charles Tilly (2004) y Sidney Tarrow (1997), es la de a mayor democracia, mayores posibilidades y realizaciones de la protesta y viceversa. Es prolija la realidad en su complejidad que Archila presenta buscando sacar de lo invisible distintos movimientos sociopoliticos como A Luchar, Union Patriotica y Frente Popular.

En su analisis de la dialectica de relaciones entre Estado y movimientos sociales, Archila, resumiendo aportes a la teoria del Estado de viejo y nuevo cuno, explicita las funciones del mismo como la coercion y consenso, “que combinan en forma variada segun contextos espacio-temporales concretos” (p. 96). Para el caso colombiano, tal vez es mejor la formula: violencia y dominacion.

El segundo trabajo, de Martha Cecilia Garcia, se centra en el tema del desarrollo desde una perspectiva poco explorada: su elaboracion y aplicacion en y desde las luchas sociales (1975-2015). Lo hace en forma rigurosa y organizando hitos decisivos en la saga de este concepto, de esta praxis, desde las formuladas por Orlando Fals Borda que invitan a un cambio en la comprension del paradigma, sacudiendo las definiciones tecnoburocraticas de los planes de desarrollo y las instituciones internacionales. Esta propuesta invita y desafia a reconocer la manera como el desarrollo se decanta en la vida real de las comunidades y regiones. Un saludable escandalo para el pensamiento de izquierda y derecha al confrontar al desarrollo. Se acentua la perspectiva critica de la mano de Anibal Quijano y Arturo Escobar.

La autora acude al analisis de seis microhistorias que escrutan conflictos delimitados y periodizados, acompanando su temporalidad con la base de datos.

Estos son: primero, los que se refieren a la lucha por el derecho social a la salud y al componente huelguistico que lo determino; segundo, la movilizacion en torno a las hidros; tercero, el espacio de los municipios en la construccion de comunidad; cuarto, lo ambiental en torno a la lucha por la isla de Salamanca; quinto, la cuestion regional, y sexto, el extractivismo.

El capitulo IV, “El espacio en movimiento. Como pensar la produccion del espacio en cuarenta anos de luchas sociales en Colombia”, elaborado por Ana Maria Restrepo Rodriguez, es una reflexion que opera como un relampago que suscita entusiasmo. Busca ser novedoso, audaz y preciso en su esfuerzo conceptual. Se trata de poner a hablar, informar y analizar la base de datos de luchas sociales de Colombia del cinep. Lo que ensaya esta historiadora es una epistemologia que incorpora las cifras y los hechos, la estadistica y lo cliometrico, al relato de experiencias de lucha y de vida, perfectamente verificables. Esto, de la mano de unos enfoques teoricos que tienen en Henri Lefebvre sus aportes a la comprension de la espacialidad y la ciudad, con sus derechos en el capitalismo contemporaneo. Las reflexiones acompanan los procesos sociales y sus conflictos, renovando para enriquecer la discusion, los temas del lugar, lo regional, el territorio y el espacio. Todo esto teniendo el anclaje de significativos hitos de las luchas sociales en forma variopinta en la Colombia de nuestra generacion, unas logradas microhistorias.

El ultimo capitulo es el articulo de Leonardo Parra “Transformaciones del mundo laboral 1975-2015”. Se trata de una sintesis afortunada de las contrarreformas a los derechos de los trabajadores y a favor de la acumulacion del capital en procura del aumento de la tasa de ganancia unas veces y otras de disminucion de los efectos de la caida de esa misma tasa de ganancia. Es un viaje por el neoliberalismo al mundo del trabajo en una potente ofensiva del Estado patronal.

El autor centra su analisis en la estructura y el proceso de mutacion del sector electrico hasta su avanzada privatizacion nacional y extranjera, destacando sus principales efectos entre los trabajadores directos y los tercerizados en dos microhistorias de la protesta.

En la conclusion de este libro, Archila asume con crudeza los retrocesos dramaticos y tragicos de los movimientos sociales, pero afirma un optimismo en la voluntad de la gente por avanzar y no declararse derrotados. Un erguido y necesario principio de esperanza.

Finalmente, saco mi conclusion del trabajo de Archila y los otros colegas.

Es algo que, en forma dramatica, se debe decir: el periodo de 1975-2015 es una derrota consecutiva en distintos aspectos. Es un triunfo del neoliberalismo con su flexibilizacion, extractivismo y recorte salarial de manera integral. Un dato clave: la baja en la tasa de sindicalizacion del 15 % en los setenta al 4 % en el 2010. Es un periodo de contrarreformas en lo laboral. De retroceso del derecho a la ciudad con el feroz urbanismo expropiador de lo publico y lo comun; al igual que la propiedad campesina, indigena y de negros, que fue despojada. Es la barbarizacion que encuadra los millares de crimenes politico-sociales como herramienta del neolatifundio ganadero, la hacienda y las multinacionales.

La globalizacion es el telon de fondo que define la acumulacion del capital. Claro, hay que senalar el movimiento contradictorio de esta historia contemporanea, las luchas, que se corresponde con buena parte de la generacion de sus autores. Si, es un periodo de derrota y resistencia.

Ricardo Sánchez Ángel – Universidad Libre. E-mail: [email protected].

 

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