Retrato de Abel Ricardo / www.youtube.com

LÓPEZ-PEDREROS, Abel Ricardo. Makers of Democracy. A Transnational History of the Middle Classes in Colombia. Durham: Duke University Press, 2019. 341 p. Resenha de NEIRA, Mauricio Archila. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura [Bogotá], v.. 47 n. 2, jul. – dic. 2020.

El libro de Abel Ricardo Lopez Pedreros, egresado de la carrera de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogota, y ahora profesor de la Western Washington University en Estados Unidos, busca reflexionar criticamente sobre la comun asociacion entre clases medias y democracia, pensando en los sectores medios de Bogota en las decadas de 1970 y 1980. Dicha asociacion es algo que hace tanto el pensamiento de derecha como el de izquierda, ambos exigiendole el deber ser de ponerse al servicio de la democracia, bien sea la liberal o la revolucionaria. Por clase media, Lopez Pedreros entiende no necesariamente un hecho social, mas bien, es el cruce entre condiciones existentes, racionalidades de poder —en terminos de clase y genero—, y la formacion subjetiva, a traves de las practicas y discursos. Desde esta propuesta, el autor construye en dos partes y 8 capitulos su reflexion critica. En la primera parte se centra en los discursos que delimitan y crean —hasta cierto punto— a las clases medias bogotanas de mitad del siglo pasado. En la segunda seccion mira las decisiones de actores concretos para conformar la identidad de esas clases.

Asi, el autor va mostrandonos las particularidades de nuestra democracia y por ende de nuestras capas medias, para verlas distintas, cuando no “bastardas”, de las europeas y norteamericanas. Esas capas, supuestamente, son simbolo de la lucha contra las oligarquias criollas y exigen una lectura de la sociedad no en terminos binarios de dos clases opuestas, pues hay una mas en la mitad. Las clases medias alimentan y son alimentadas por las pequenas y medianas industrias que reciben credito del Estado y de las agencias norteamericanas vinculadas a la Alianza para el Progreso, el famoso programa anticomunista lanzado en la presidencia de John F. Kennedy (1961-1963). Finalmente, en esa primera parte, las capas medias tambien estan vinculadas al sector de servicios o terciario, en el que se dan procesos de seleccion, segun estereotipos comunes de clase y genero.

En la segunda parte, Lopez Pedreros muestra claramente que, a pesar del contexto violento y de los cambios estructurales demograficos, urbanisticos y economicos en el pais, la clase media no fue pasiva, trato de tomar las riendas de su destino. Alli ocurren procesos organizativos, primero gremiales y reformistas, cercanos incluso a los de la anapo, pero luego mas radicales y asociados con sindicatos y, especialmente, con la izquierda —aun la armada, por ejemplo, con el m-19—. Por ultimo, dichas capas siguen luchando por un lugar en la sociedad en un contexto neoliberal, cuyo despliegue en Colombia fue temprano, desde la decada de 1970. Por ello, el autor concluye senalando que las clases medias son claves para la paz o para la guerra; como vemos en los acontecimientos que se viven en el pais en los ultimos anos, desde el plebiscito en torno a los acuerdos de La Habana de octubre de 2016.

Despues de esta breve sintesis de un juicioso texto de mas de 300 paginas, que a su vez fue la reelaboracion de su disertacion doctoral, con la que daba continuidad a una linea investigativa que partio desde su tesis de pregrado en nuestro Departamento, quiero hacer algunos comentarios criticos. Ante todo, reitero que uno de los grandes aportes del libro de Lopez Pedreros, y en general de su linea investigativa, es senalar la existencia de las clases medias, algo importante que nuestra historiografia suele ignorar o simplemente banalizar. Las clases o capas medias han existido en America Latina, al menos desde mediados del siglo xx, si no antes, y han jugado un papel clave en la construccion critica de la democracia, definiendo sus contornos.

Ahora bien, y este es mi segundo punto critico, no son clases en los terminos del marxismo clasico y aun del mas heterodoxo, como el de E. P. Thompson; no son equiparables a la clase obrera o a la campesina, y tampoco estrictamente a la burguesa o la aristocracia. Y no porque supuestamente sean una invencion de la sociologia norteamericana. Es porque ellas tienen relaciones heterogeneas con los medios de produccion: unas son propietarias —pequenas, pero poseedoras, al fin y al cabo—, otras son asalariadas y otras, ademas, tienen altos cargos de responsabilidad que las hacen tener relaciones de poder especiales con sus subordinados. Pero no solo es su posible lugar social —y material— lo que las hace diferentes; de entrada, el autor se aparta de la lectura marxista vulgar y de posturas estructural-funcionalistas, al senalar la importancia de la construccion discursiva en ese hacerse de las capas medias.

Y esto nos lleva al tercer comentario: por el enfoque teorico y metodologico, la propuesta de Lopez Pedreros se asienta en los discursos y practicas —en eso es mas cercano a Michel Foucault que a Karl Marx—, lo cual no es en si un problema, sino simplemente su opcion academica. Esto hace que practicamente todos los capitulos se estructuren a partir de discursos —con practicas incluidas—, bien sea sobre la democracia o sobre el “capital humano” y la educacion, o la pequena y mediana produccion y los creditos, o sobre la revolucion. Todo en medio de construcciones discursivas de clase y de genero. Entonces queda la impresion de que los capitulos estan articulados en torno a logicas textuales, y no tanto por procesos cronologicamente organizados, como solian ser los libros de historia. Y esto le da cierto sabor sincronico al libro de Lopez Pedre ros, aunque tambien parece seguir el consejo del historiador subalternista de la India, Ranahit Guha, al decir que para producir nuevas historias es conveniente romper con la “vaca sagrada” de la historiografia occidental: la cronologia, al menos aquella entendida como la sucesion lineal de eventos conectados con una teleologia final. Valoro este esfuerzo, aunque por momentos extrano una estrategia narrativa y analitica cronologica de los procesos historicos y no tanto de exhaustiva lectura textual.

Y para reafirmar mi consideracion anterior, resalto que el libro de Lopez Pedreros puede ser considerado una nueva mirada critica de la construccion discursiva del desarrollo en el Tercer Mundo, y en concreto en Colombia. En efecto, en sus paginas se citan intelectuales del norte y del sur, colombianos especialmente, que van dando contornos precisos al desarrollismo imperante a mediados del siglo pasado en nuestro continente. Asi desfilan academicos como Orlando Fals Borda, Maria Cristina Salazar, Virginia Gutierrez de Pineda y Camilo Torres Restrepo, para solo citar unos pocos, quienes a comienzos de la decada de 1960 contribuyeron a forjar el discurso del desarrollo con posturas favorables que envidiarian sus colegas del norte, pero que luego terminarian siendo sus grandes criticos, incluso hasta tomar las armas contra el, como es el caso del cura Camilo Torres. De esta forma, el libro de Lopez Pedreros mantiene, a su manera, la labor critica sobre el desarrollismo iniciada hace anos por Mario Arrubla y continuada luego por Salomon Kalmanovitz, Emilio Pradilla, Humberto Molina y otros mas, y retomada anos mas tarde por Arturo Escobar, desde el enfoque de la antropologia politica. Pues bien, una lectura paralela del libro resenado daria buenas herramientas para conocer como se construyo el discurso desarrollista en Colombia y por que surgieron sus primeros criticos.

Por ultimo, el enfasis discursivo, que muestra los logros ya resaltados, a veces tiene el riesgo de enredarse en asuntos semanticos que, por momentos, oscurecen la comprension de la obra de Lopez Pedreros. Me refiero, sobre todo, a su permanente interes por resaltar la construccion del genero y de la clase en los debates sobre las capas medias. Si bien este es un aporte novedoso del texto, a ratos parecen inadecuados algunos argumentos para mostrar los estereotipos masculinos o femeninos en la construccion de las clases medias. Y ciertamente se vuelven un poco circulares y repetitivos, con el agravante de que a veces el autor despliega —a mi juicio innecesariamente— sus baterias criticas cuando aparece la palabra “hombre” en muchos de los textos de la epoca, siendo que se referian a la humanidad o al ser humano en general. Lopez Pedreros podra replicar que tales usos ya son un sesgo de genero, y tiene razon, pero considero que seria mas conveniente guardarse la gran carga critica para los temas que realmente muestran el reforzamiento de estereotipos masculinos y femeninos en una construccion “generizada” de la clase media en detrimento de las mujeres, que cuando aparece la palabra “hombre”.

En fin, estos pequenos sesgos no oscurecen las grandes contribuciones del libro de Abel Ricardo Lopez Pedreros, los que puedo resumir brevemente asi: de una parte, rescatar del olvido historico, no solo la existencia sino la importancia de las capas medias y su conexion —para bien o para mal— con la democracia y el desarrollo, como se debatieron a mediados del siglo pasado; y por otra parte, resaltar la forma activa en que las clases medias fueron moldeando su papel en ese entorno, incluso hasta radicalizarse contra los imperativos provenientes del norte capitalista. De esta forma, estamos ante una nueva lectura de la “invencion del desarrollo” en Colombia durante las decadas de 1960 y 1970. Y en medio de esta novedad historiografica hay una propuesta metodologica que resalta los discursos y las practicas que van dando contornos de clase y genero a esos hombres y mujeres, quienes se identificaron como clases medias bogotanas. Esperamos que pronto este libro se traduzca al castellano, para que mas lectores puedan conocer historias transnacionales y enfoques metodologicos no muy comunes en nuestra historiografia.

Mauricio Archila Neira – Universidad Nacional de Colombia cinep. E-mail: [email protected].

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