LÓPEZ, Augusto Javier Gómez et. al Battista Venturello. Las huellas de un largo peregrinaje por territorios indígenas. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia / Universidad de los Andes, 2019. 258. Resenha de HERNÁNDEZ, Marisol Grisales. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura [Bogotá], v. 47 N. 2, jul. – dic. 2020.

Este libro revela una cautivadora coleccion fotografica que se encontraba hasta hace poco resguardada en un pesado y viejo baul de la familia Venturello.

El libro, coeditado por la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de los Andes, hace parte de la coleccion especial Sublimis, la cual, tal y como su nombre lo indica, tiene como objetivo la publicacion de obras eminentemente extraordinarias. Al abrir y pasar sus paginas, el lector atraviesa una galeria etnografica y al internarse en la lectura de los textos, poco a poco encuentra y comprende el trasfondo historico en el que Battista Venturello obtuvo estos registros. Venturello nacio en el canton de Piamonte italiano en 1900 y a sus 22 anos salio de Turin en busqueda de las selvas africanas, pero un cambio de rumbo lo llevo a America. Alli, recorrio varias regiones colombianas durante la primera mitad del siglo xx y, finalmente, se radico en la ciudad de Cali. En la decada de 1960 fue el fundador, de la mano de sus hijos, de la primera industria de antenas de television en el pais.

Esta obra se inserta entre la ya vasta historiografia sobre literatura de viajes que se viene produciendo en el pais. En esta podemos encontrar un interes especial por los analisis de expediciones cientificas como la Expedicion Botanica, la Comision Coreografica, pero tambien sobre los relatos y descripciones etnologicas de Joseph de Brettes, Gustav Bolinder, Theodor Koch-Grunberg, Richard Evans Schultes, entre otros. Sin embargo, este libro no habla de un cientifico, sino, tal como sus autores lo presentan, de un cazador, un explorador italiano, comerciante mas que antropologo, que con su camara capturo la arquitectura, los usos y costumbres o, en otras palabras, la vida cotidiana y formas de sociabilidad de grupos indigenas tan diversos como los guahibos, los ikus, los tukanos, los motilones y los wayuu durante las primeras decadas del siglo xx.

Las seis huellas o apartados que componen el libro son una articulacion de autoria de Battista Venturello que, en conjunto con varios escritos de Gomez, Moncada, Suarez y Molina recorren la ruta que atraveso el viajero desde el Vaupes, Meta-Vichada, pasando por la Serrania del Perija (lo que los autores nombran como Motilonia), la Sierra Nevada de Santa Marta y La Guajira.

De esta manera, el trabajo recoge diferentes fuentes primarias, especialmente publicaciones periodicas, fotografias elaboradas por el viajero europeo y otros documentos que se encontraban en el Archivo General de la Nacion y en la prensa de la epoca. Hay que destacar que muchas de estas publicaciones de Venturello fueron realizadas en revistas y diarios en Venezuela, Argentina o Peru y que hasta el momento eran poco conocidas en Colombia. Esta apuesta metodologica les permitio a los coautores entrecruzar diferentes temporalidades y fuentes para dar cuenta del contexto historico de diferentes comunidades indigenas que se encontraban en procesos de evangelizacion y colonizacion, pero tambien de la explotacion de sus territorios y mano de obra nativa para la extraccion de caucho, petroleo y carbon.

En la primera huella, Gomez reconstruye en primera persona el recorrido o peregrinaje de Venturello desde su salida de Turin (Italia) en 1922 con destino a Africa, hasta el cambio de rumbo que lo trajo a America en compania de dos amigos. Alli atraveso Suramerica, pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Peru, Ecuador, Brasil, Venezuela hasta Colombia, dejando atras companeros y esperanzas, por lo cual el lector entendera por que este viaje se convirtio en un peregrinaje.

A su vez, Moncada complementa este apartado con un analisis sobre la mirada de Venturello como fotografo y explorador a traves de la descripcion de las fotografias, camaras y materiales que este uso para el registro. Es una lastima que, ante un error editorial, esta seccion haya quedado mal ensamblada y se presenten las paginas en forma desorganizada (pp. 15-35). En el segundo apartado, “Huellas por el Vaupes”, Gomez hace uso de diversas fuentes historicas, relatos e informes de misioneros, comerciantes y agentes del Estado para abordar la problematica entre indigenas, traficantes de esclavos nativos y religiosos durante la formacion de aldeas y la explotacion de caucho en la Amazonia colombiana, especificamente, en el Vaupes desde mediados del siglo xix hasta la primera mitad del siglo xx.

En los apartados III y IV se reeditan dos articulos de Battista Venturello.

El primero, sobre su viaje entre los indigenas del Meta, Vichada y Guaviare; y el segundo, entre los motilones. En estos textos, en forma de relato de viaje, Venturello describe las costumbres y formas de vida de las tribus indigenas que encontro a su paso, entre ellas los piapocos, los guahibos, puinave, tigreros y motilones. A diferencia de sus fotografias, distanciadas de la pose antropologica como sugieren los autores, los escritos de Venturello fueron publicados en revistas academicas y estan estructurados al mejor estilo de los etnologos de su tiempo. Por ello, no extranan sus descripciones detalladas sobre el ritual mortuorio de los indigenas motilones de la Serrania del Perija. A Venturello, al igual que a etnologos como Bolinder, los sedujo el hecho de que estos indigenas tuvieran tres entierros y el tratamiento especifico que se les daba a los cuerpos putrefactos a traves de la momificacion.

Estos dos apartados son complementados por un capitulo de Suarez y otro de Gomez. El primero aborda las relaciones entre indigenas, misioneros y colo nos en la Comisaria del Vichada, entre 1960 y 1970. En este, la autora hace una descripcion de las comunidades indigenas que habitan el Vichada, los procesos de fundacion y colonizacion de los principales centros poblados y como estos procesos afectaron las territorialidades indigenas. Gomez, por su parte, analiza los conflictos por los territorios de los motilones originados por la extraccion de petroleo y la colonizacion producto de esta industria en la Motilonia. La falta de pie de fotos en los originales dificulto la tarea de los investigadores. De ahi que se mantenga la confusion entre los indigenas de la Serrania del Perija (yukpas) y los del Cerro Bobali o Motilonia (baris), que fueron los directamente afectados por las companias petroleras extranjeras, pues, durante la primera mitad del siglo xx ambos grupos eran denominados como motilones. Sin embargo, segun las descripciones de Venturello y por las fotografias, es posible identificar que el explorador tuvo contacto con los indigenas yukpa de la Serrania del Perija en el Magdalena, especialmente, con la tribu maraca, pero a pesar de sus deseos no logro penetrar la selva hasta el Catatumbo en el Norte de Santander, donde se encontraban los bari.

El apartado V, “Las Huellas por la Sierra Nevada de Santa Marta”, contiene un articulo de Nathaly Molina sobre los cambios y formas de resistencia de los indigenas ikus ante el proceso de evangelizacion emprendido por los misioneros capuchinos desde la Colonia hasta 1982. En esa fecha, finalmente obtuvieron la titulacion del primer resguardo indigena. Segun la autora, este metodo de asimilacion no solo modifico el espacio indigena con el establecimiento del centro poblado de San Sebastian de Rabago, sino que llevo al abuso de los religiosos y la desestructuracion espiritual y sociocultural del grupo indigena. En el capitulo VI, Gomez y Molina abordan el contexto indigena de los wayuu en la Guajira, su geografia, las condiciones climaticas y, sobre todo, la explotacion a la que se vio enfrentada la comunidad por la pesca de perlas, la introduccion de misioneros, la extraccion de carbon y el trafico humano, desde el periodo colonial hasta el siglo xx. Frente a ello, los indigenas —mujeres y hombres— han mantenido una lucha incansable, constante e intensa por su independencia, lo cual les ha permitido crear alianzas y circuitos comerciales a traves de los cuales se obtenia el contrabando de armas de fuego, municiones, textiles y otras herramientas para resistir la penetracion colonizadora.

Este libro abre las puertas para futuras investigaciones, pues la fuente historica aqui publicada esta aun lejos de ser agotada y puede ser objeto de multiples analisis. En la Biblioteca Luis Angel Arango, en la sala de Libros Raros y Manuscritos, se encuentra la coleccion historica de Battista Venturello. Esta coleccion esta compuesta por 8 manuscritos que contienen rutas y relatos de viaje sobre sus travesias por el rio Madre de Dios en el Peru y por el Rio Negro en el Vaupes, los costos de viaje, un libro de cuentas con el registro de las ventas y compras, entre otros documentos de los consulados por los que atraveso en su paso por Brasil, Venezuela, Bolivia, Colombia y otros paises de Latinoamerica. Ademas, un aspecto a destacar de dicha coleccion son las fotografias y los 950 negativos en blanco y negro, pues, como lo menciona Gomez, “el universo fotografico construido por el explorador europeo, que consta de varios cientos de fotografias, constituye una valiosa, original e irrepetible memoria historica y etnografica que debe hacer parte del patrimonio fotografico y cultural colombiano” (p. 19).

En ellas sobresalen, por la cantidad y calidad, las fotografias de los indigenas de la Serrania del Perija, hoy tambien conocidos como yukpas. Las fotografias publicadas en el libro abarcan el estilo del viajero que capto paisajes geograficos y culturales, retratos individuales y grupales de indigenas, misioneros, religiosas y campesinos interactuando en esos mismos espacios.

Los diferentes apartados de los autores, de manera sucinta, dan cuenta de los procesos de formacion geografica y cultural de las regiones por donde atraveso el explorador, como tambien de los conflictos y resistencias indigenas por mantener sus territorios y practicas culturales. Sin embargo, al ser un primer acercamiento a la obra de Venturello, aun queda por reconstruir y analizar los viajes y experiencias propios del explorador. De ahi la necesidad de mas investigaciones que ahonden en los discursos que se imprimen en las fotografias, al igual que en los textos escritos por el viajero. De su obra seria posible desentranar las relaciones sociales entre indigenas y no indigenas, como misioneros y colonos, pero tambien las pugnas por el poder regional entre estos diversos grupos. Aun queda por analizar los intereses de Venturello al visitar estos territorios indigenas, sus conflictos con los misioneros, sus relaciones y alianzas con agentes estatales.

Ademas, la fotografia de Venturello permitiria problematizar la relacion entre antropologia e historia visual. Las imagenes reproducidas en el libro y los negativos del explorador fueron capturadas en la primera mitad del siglo xx, una fecha que coincide con el surgimiento y consolidacion de la antropologia en Colombia. De ahi que no sea raro encontrarse con imagenes exotizadas de lo indigena, que se debaten entre las visiones sobre civilizacion y salvajismo propias de los etnografos y viajeros de esa epoca. A pesar de ello, Venturello tambien cuestiona las ideas de lo barbaro, a traves de las cuales estos grupos eran representados. Por ejemplo, con la imagen en la que aparece un grupo de indigenas motilones quienes en medio de las risas juegan a flechar al explorador (p. 198). Hoy mas que nunca nos hemos distanciado de la idea de la fotografia como un reflejo de la realidad, tal y como se entendio a finales del siglo xix y principios del xx, optando por entender la fotografia como representacion, en tanto traduccion de la realidad. Segun Nicholas Mirzoeff “ver no es creer, sino interpretar”,1 de ahi que la fotografia sea un objeto de proyeccion donde tambien participa el observador y su cultura. Por lo tanto, este libro y la coleccion de Venturello son una invitacion a revelar las representaciones que se produjeron de lo indigena y las formas en que la fotografia ayudo en la reproduccion de narrativas de “verdad”, estereotipadas al interior de la sociedad colombiana que consumia las postales e imagenes elaboradas por el explorador y otros etnografos de la epoca.

1. Nicholas Mirzoeff, Una introducción a la cultura visual (Barcelona: Paidós, 2003) 34.

Marisol Grisales Hernández – Universidad de los Andes. E-mail: [email protected]. Estudiante de doctorado en Historia.

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