ARAUJO, Kathya. El miedo a los subordinados. Una teoría de la autoridade. Santiago de Chile: LOM ediciones, 2016. 237p. Resenha de: LORCA CÁRCAMO, Álvaro. Revista de Historia y Geografía, Santiago, n.34, p.189-193, 2016.

Como ciudadanos somos testigos de la creciente desconfianza colectiva que se alimenta, tanto a nivel consciente como inconsciente, con respecto a las figuras de poder o autoridad. Lo anterior viene acompañado de una serie de implicancias que abarcan el amplio espectro social dando lugar a fenómenos tales como frustración laboral, altas tasas de fracaso, pauperis­mo, deserción escolar y, de forma más visible, la marcada abstención en los procesos institucionales de participación ciudadana.

En este contexto, el rol del cientista social debe superar al del testigo pasivo, abocándose no solo a contemplar y caracterizar un fenómeno o situa­ción dada, sino también a reflexionar sobre los elementos constituyentes del mismo, llevarlo al plano de la teoría y de esta forma contribuir a un debate informado que permita subsanar la situación en cuestión. La obra que nos convoca cumple con esta altísima labor.

El libro El miedo a los subordinados. Una teoría de la autoridad de la Doctora en Estudios Americanos y Profesora e Investigadora del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile, Kathya Araujo, no se limita a ser una mera fotografía de las dinámicas de la autoridad en Chile sino, muy por el contrario, se introduce en el estudio de los modelos históricos de autoridad en Chile, así como también en la representación que los ciudadanos mantienen sobre la misma.

Valiéndose de la pericia de una experimentada investigadora, la autora asume el desafío de explicar este fenómeno en consonancia con las pecu­liaridades históricas y culturales de la sociedad chilena, evitando así caer en los vicios de trasplantar modelos e interpretaciones foráneas en el análisis de un fenómeno que tiene raíces en dinámicas que son singulares de nuestra sociedad. En este sentido, la Dra. Araujo plantea que, a diferencia del caso europeo y norteamericano, donde la crisis de autoridad radica en temas de legitimidad, en el caso chileno la crisis radica en el ejercicio mismo de la autoridad, siendo su principal condicionante (y ésta es la tesis del texto) el miedo a los subordinados.

La voluntad de dar una lectura contextualizada al fenómeno de la autoridad que respete las particularidades de la región es lo que distingue esta obra.

La obra se organiza en cinco capítulos antecedidos de una introducción en la cual se delimita el estado del arte con respecto al tema de investigación, así como también se realizan las respectivas advertencias en relación a las dificultades teórico-metodológicas de su estudio.

En el capítulo uno, “La cristalización de un temor”, se realiza un análisis retrospectivo, haciendo mano de fuentes históricas secundarias con el objeto de construir ideales-tipo (desde la lógica weberiana), los que serán utilizados en los siguientes capítulos como referencias para el análisis de la condición actual de la autoridad en Chile. Se conforman así dos ideales-tipo, el ideal-tipo portaliano y el ideal-tipo hacendal. El primero se entiende en la medida que surge como la respuesta autoritaria a la falta de una institucionalidad y un pensamiento cívico consagrado en la sociedad chilena, evitando así la inestabilidad socio-política. En el segundo la lógica autoritaria del hacenda­do surge como reacción a la falta de legitimidad que envuelve la relación patrón-inquilino, motivo por el cual y ante la imposibilidad de constituir una obediencia conciliada por parte de los subordinados, se privilegia el control autoritario sobre éste. A pesar de que son circunstancias y fenómenos dis­tintos, en ambos ideales-tipo existe una constante, el miedo a los subordi­nados. De esta forma, la desconfianza con respecto a quienes deben acatar las órdenes, y de cuya obediencia depende el mantenimiento del orden y la estabilidad del statu quo, es lo que empuja a quienes realizan el ejercicio de mando a tomar una postura autoritaria.

En el capítulo dos, “La reinvención de un miedo”, la tesis se posiciona entre dos grandes hipótesis; la tesis culturalista y la tesis modernizante. La primera pone el acento en la herencia cultural a la hora de entender el ejercicio de la autoridad, mientras que la segunda plantea el retroceso progresivo de las formas autoritarias en el ejercicio del poder de la mano de las aspiraciones modernizantes.

Según la autora, la permanencia del horizonte autoritario en Chile se explica menos por una herencia cultural que por una inseguridad (miedo a los subordinados) de quienes la ejercen. Esta inseguridad se fortalecería de la mano de los cambios propios de la sociedad contemporánea, siendo claves dos; el primero estaría dado por el desarrollo del neoliberalismo en Chile, el cual daría como resultado sujetos individualistas y con aspiraciones de autorregulación, mientras que el segundo se entiende dentro del marco de los procesos de democratización de la década del ‘90 en Chile, los que conllevan a una aspiración de horizontalidad en el ejercicio de la autoridad. Lo anterior vendría a socavar las razones que los individuos tienen para obedecer, lo que se traduce en un desafío para quien debe ejercer la auto­ridad, quien frente al peligro de perder influencia sobre los subordinados, opta por adherir a formas autoritarias en el ejercicio de mando. A la luz de esto se produce una antinomia, pues las aspiraciones modernizantes redundarían en el fortalecimiento de prácticas autoritarias.

Los capítulos tres, “Autoridad y familia”, y cuatro, “Autoridad y trabajo”, están consagrados al estudio de dos campos sociales en los cuales el fenóme­no estudiado encuentra fuerte resonancia. Para el estudio del primer campo, se plantea que la fuerte carga social que soporta el ejecutor de la autoridad dentro de la familia, genera en este una gran inseguridad respecto al cum­plimiento efectivo de su rol de autoridad. A lo anterior se añade la creciente exigencia de horizontalidad, que conlleva a una incertidumbre respecto de las fronteras entre un modelo deseado (horizontal) y uno de tipo indeseado (autoritario), el que de no ser zanjado con claridad dejaría abierta la brecha para la desobediencia. Es por esto que muchos líderes familiares privilegiarían modalidades autoritarias.

En el segundo campo se esboza que, a pesar de las aspiraciones del management, el temor a la ineficiencia y a la desautorización es lo que lleva a quienes ocupan posiciones de jefatura laboral a reproducir un modelo autoritario de gestión. En este sentido, dicha inseguridad se enfrentaría mediante las distancias interpersonales entre “jefe” y “subordinado”, así como también mediante la vigilancia constante de las funciones de los subordinados. En ambos campos estudiados se puede percibir en el miedo al subordinado el eje guía en la reproducción y mantención de un comportamiento de tipo autoritario en aquellos que ejercen posiciones de mando y/o dirección.

Finalmente, el capítulo quinto, “Pensar la autoridad desde el sur”, se plantea con un doble objetivo. Primero, ser un balance de lo obtenido al final de la investigación y, segundo, abordar las implicancias de pensar, o repensar, la autoridad desde América Latina. Se plantea que, a la luz de los hallazgos, es imposible mantener la idea de entender la autoridad dotándola de homogeneidad. Ésta, entendida como realidad social e histórica, puede variar dependiendo de los distintos factores a los cuales se ve sometida, sin poner en cuestión el hecho de que hayan formas particulares de organización de las inquietudes en torno a la autoridad. Como se demuestra en los casos de estudio sobre familia y trabajo, la constante es la estructuración de dichas inquietudes en torno al miedo a los subordinados. Establece a posteriori que, a diferencia del modelo weberiano que designa al gobierno y la regencia legítima como la clave para alcanzar una obediencia conciliada y por ende la estabilidad de autoridad, para el caso latinoamericano y chileno lo que sostiene la autoridad es quien la ejerce.

Esta obra contiene varios elementos a destacar. El primero de ellos es el orden en el cual se exponen los resultados de la investigación, suceso que contribuye al entendimiento y desglose de la misma. También se debe destacar la riqueza que otorga el trabajo con fuentes primarias, las cuales mediante una buena inclusión en la narrativa permitieron ordenar y no desordenar la lectura del texto.

Sin detrimento de lo anterior, es necesario detenernos en un punto. A pesar de que la tesis central del texto comentado es el miedo a los su­bordinados como eje motriz de las manifestaciones autoritarias en el ejercicio del mando, a lo largo del texto no se encuentra referencia alguna sobre qué se entiende por miedo, cómo opera o cómo evoluciona este miedo. Dado el título de la tesis y la riqueza de investigaciones en ciencias sociales en relación al estudio del miedo, no se logra comprender la ausencia de una definición práctica. Solo por destacar algunas contribuciones a dicho campo de estudio podemos nombrar a Delumeau (2002), Mongardini (2007), Bauman (2007), Korstanje (2011), Timmermann (2014-2015), entre otros.

Cabe destacar que el estudio del miedo plantea una gran dificultad ya que posee varios elementos –emoción, objeto, situación, fisiología, creencia, incertidumbre, control, desarrollo temporal– (Timmermann, 2015:169). Es por esto que para lograr su comprensión, es necesario partir de la base de que el miedo es una emoción y que existen tratamientos metodológicos específicos para su abordaje, los que han sido ampliamente tratados por Chóliz (2005), Rosenwein (2010), Maureira (2011), por citar algunos.

Por ejemplo, pensando en los dos primeros capítulos, “La cristalización de un temor” y “La reinvención de un miedo”, se extraña la inclusión de un tratamiento metodológico más acorde con el estudio del miedo, lo que hubiera permitido entender de mejor forma cómo operan los mecanismos del miedo en la autoridad y en quienes la ejecutan, como también cuál fue el tránsito y evolución de esta emoción en el tiempo. Tomando en cuenta lo anterior, y ante la ausencia de los elementos que añora la teoría, no se podría sostener que existe un miedo a los subordinados.

A pesar de ello, y con los reparos que se puedan realizar, la obra de Kathya Araujo se constituye como una importante contribución al debate actual sobre todo en la medida que alienta a pensar y repensar los fenó­menos sociales desde una óptica que tome en cuenta las peculiaridades de los procesos históricos y culturales, los que dan forma a manifestacio­nes complejas y diferenciadas que no pueden ser ignoradas a la hora de estudiar la sociedad.

Álvaro Lorca Cárcamo – Profesor de Historia y Geografía. E-mail:[email protected]

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