SAVATER, Fernando. Ética para Amador. Barcelona: Ariel, 1991. Resenha de: CAMPEROS GARCÍA, Karlin Andrés. Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales. Mérida, n7, p.277-278, ene./dici., 2002.

Fernando Savater en su libro Ética para Amador nos deja conocer su percepción sobre aspectos muy importantes del arte de aprender y vivir y, tal vez, se refiere, asimismo y quizás más específicamente, a una noción de aprender a vivir. Según Savater, quien trata de escribir su libro de forma amena, sencilla, como si fuera especialmente dedicado a un público adolescente (de hecho, parece un libro escrito de un padre para su hijo), aborda cuestiones importantes y, en muchas ocasiones cotidianas en la vida de todo ser humano, al menos en el mundo occidental.

Sin embargo, uno de los temas que me pareció sumamente interesante, y al cual Savater hace referencia en todos los capítulos de su libro, es el de la libertad de la que gozamos los seres humanos para obrar, pensar, tomar decisiones y vivir. Esta libertad para hacer, relativamente, lo que deseemos se convierte en la principal característica que tenemos los seres humanos que nos diferencia radicalmente de los demás animales y seres vivos que habitan el planeta. Los seres humanos no desempeñamos funciones predestinadas por igual, como por ejemplo lo hacen las abejas, las hormigas (soldado) y otros seres. Los seres humanos estamos en el mundo para ser humanos, lo cual implica intrínsecamente la existencia de diversidad y pluralidad de comportamientos, costumbres, anhelos, percepciones, sentimientos, de los sujetos sociales. Por lo tanto, los seres humanos deben aprender, de forma esencial, lo importante que es la condición de ser humano. También, es de mucha relevancia comprender que el pertenecer a la raza humana implica tratar a las demás personas como seres humanos, independientemente del comportamiento que ellas demuestren hacia nosotros.

Uno de los aspectos a los que Fernando Savater hace referencia en su libro es a la realidad de que los seres humanos merecen vivir como tales: merecen una buena vida. Sin embargo, ¿a qué se refiere el autor cuando habla de merecer y tener una buena vida como seres humanos que somos? La respuesta es ciertamente compleja, pero al mismo tiempo bastante precisa: tener conciencia en la vida y sobre la vida. Este aspecto referente a tener conciencia no se refiere en lo absoluto a percatarse de que la vida se desvanece con la muerte, ni actuar mucho menos de forma azorada por la amenaza constante de fallecer. En la vida, la amenaza y la ansiedad que causa el saber que, de todas formas, vamos a morir, conlleva a que muchas personas entiendan que vivir bien y hacer lo que se desee implica únicamente satisfacer las necesidades más cercanas, más urgentes o lo que se nos presenta de forma fácil y sin esfuerzo. Esto no es vivir con conciencia.

Esto es vivir bajo la angustia constante de morir y de satisfacerse de forma inmediata y con el menor esfuerzo posible para evitar lamentarse por “no haber vivido lo suficiente”.

Vivir bien implica llegar a saber que es lo que realmente se quiere y, de igual forma, conocer, por sí mismo, lo que de verdad nos satisface como seres humanos que habitamos este planeta. La ética es aprender a vivir bien. La ética es hacer lo que de verdad queremos (no las satisfacciones inmediatas), sin olvidar que todas nuestras acciones y todos nuestros comportamientos siempre tendrán influencia fundamental en nuestra vida individual, y no en la vida de los demás (como muchas veces creemos).

Cuando tratamos de dañar al prójimo, muchas veces nos causaremos peores daños nosotros. Hay que recordar (y tratar de hacer de ellos un principio de vida) que debemos tratar a los seres humanos como tales, y que al no hacerlo de este modo, seremos nosotros mismo los que no vamos a conseguir ser tratados en estas condiciones. De igual forma, si no hacemos a otros lo que no queremos que nos hagan, tampoco debemos permitir que nos hagan lo que nosotros seríamos incapaces de hacer a otros, ya que no sería justo ni de razón.

Ética para Amador es un libro que nos enseña la importancia de muchos aspectos de la vida humana que en muchas ocasiones ignoramos por considerarlos carentes de relevancia. Sin embargo, son esas pequeñas (y a la vez grandes) cosas de la vida (la libertad, las decisiones tomadas, las costumbres, los deseos, etc.) lo que hacen que la vida humana sea tal: humana. Lo importante es comprender todos los aspectos que integran la vida humana y no dejar que algunos de ellos nos dominen o afecten de forma negativa e irreversible, lo cual evitaría poder desarrollarnos como sujetos que quieren vivir bien porque se lo merecen, simplemente porque somos humanos.

Karlin Andrés Camperos García – Licenciado en Idiomas Modernos y Estudiante de la Escuela de Educación, Facultad de Humanidades y Educación.

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