BORGHI, Beatrice; GARCÍA PÉREZ, Francisco F.; MORENO FERNÁNDEZ, Olga. Novi Cives. Cittadini dall’infanzia in poi. Bologna: Pàtron Editore, 2015. Resenha de: BELLATTI, Ilaria. Clío – History and History Teaching, Zaragoza, n.41, 2015.

El libro que aquí se presenta es la obra colectiva de especialistas de distintas áreas de las Ciencias Sociales que debaten sobre la importancia de la Educación para la Ciudadanía activa en la escuela obligatoria y en la formación docente, potenciando distintos aspectos de la enseñanza de la Historia y del Patrimonio cultural, y de la Geografía.

En línea con la trayectoria de difusión científica perseguida por la editorial Pàtron, los editores, se cimentan con una publicación orientada a la comprensión de los problemas sociales actuales, poniendo de manifiesto la necesidad de remodelar la relación entre los individuos y la comunidad a la luz de los nuevos retos de la cohesión social.

El volumen ha sido organizado por el Centro de Estudio Internacional de Didáctica de la Historia y del Patrimonio, DiPaSt, Alma Mater Stodiourum de Bologna, y referente en la investigación y la formación inicial y continua del profesorado en Didáctica de las Ciencias Sociales en Italia, trazando las nuevas tendencias para la educación a la ciudadanía activa desde la infancia hasta la universidad en la definición de los novi cives, nuevos ciudadanos.

A lo largo del libro los autores van definiendo los términos legislativos sobre los cuales se fundamenta los conceptos socio/políticos relacionados con la educación, y describen acciones orientadas a la promoción de la ciudadanía activa desde la formación profesional docente y desde acciones compartidas entre la escuela y los entes locales.

El texto, escrito en italiano, inglés y español, recoge, además, experiencias prácticas realizadas en distintas universidades, y los resultados de un proyecto de investigación titulado “Estrategias de formación del profesorado para educar en la participación ciudadana”, I+D+i (EDU2011-23213), coordinado por la Universidad de Sevilla y financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología del Gobierno de España y por Fondos FEDER.

De este modo los coordinadores del volumen ofrecen la oportunidad de confrontar la misma temática desde distintas visiones histórico/culturales, y permiten enriquecer de nuevas perspectivas, las ideas maduradas sobre qué es la ciudadanía, su importancia formativa, y su dificultad en convertirse en práctica educativa.

Se recomienda la lectura de este volumen a profesionales de la formación docente e investigadores, maestros en formación, y ciudadanos y ciudadanas que se sientan comprometidos con los problemas sociales, ambientales y de seguridad pública, en su contexto de origen y en el ámbito global. Particularmente interesante para quienes desean aclarar la componente ideológica de la polémica con la que la asignatura de Enseñanza para la Ciudadanía ha entrado a formar parte de los currículos escolares de la mayoría de los países europeos.

Los lectores encontraran como se manifiesta la asignatura en la educación, que oportunidades brindan los entes públicos a la comunidad educativa para su realización, se analizan las concepciones y competencias del profesorado y se describen y evalúan las prácticas realizadas. Sobre todo permite comprender el aspecto más controvertido de los debates públicos y dota de espesura teórica los posicionamientos contrapuestos sobre qué es ciudadanía: ¿ejercicio de los derechos y deberes constitucionales, que la soberanía política otorga a cada ciudadano?, o ¿reconstrucción de las bases de la sociedad, a través una educación que nos responsabiliza, como ciudadanos, al compromiso social?.

Visiones que se traducen en acciones educativas distintas. Por un lado orientadas a favorecer la promoción de una “cultura cívica”, que debe ser aprendida de forma participativa y activa desde la escuela, y en colaboración con los entes legislativos y ejecutivos de la sociedad de diferentes sectores. Por el otro lado, permanece estancada en el aprendizaje memorístico del decálogo de derechos y deberes, a la base de la asimilación de las funciones de la democracia, promocionando una visión acabada de los conocimientos. Ambas perspectivas, para la mayoría de los autores del texto, son asumidas por el profesorado de forma acrítica y incoherente cuanto a selección y organización de los contenidos, y metodologías empleadas.

El libro se estructura en tres grandes partes con nueve capítulos cada una. El tema de la Educación para la Ciudadanía viene tratado desde tres dimensiones que dan forma a la estructura del libro subdividiéndolo en tres secciones muy relacionadas entre ellas: la innovación escolar, la investigación educativa y la formación del profesorado.

La Parte I, “Ciudadanía y educación para la ciudadanía. Fundamentos y reflexiones” es un recopilatorio teórico dónde especialistas de distintas áreas que definen la ciudadanía y su importancia en la educación escolar. Aquí encontramos un primer abordaje a la temática desde el ámbito jurídico del Morrone de la Universidad de Bologna, que analiza distintas formas de ciudadanía desde el status civitatis exclusivo del liberalismo francés de la Revolución, hasta los procesos inclusivos de la democracia contemporánea del Estado constitucional de la actualidad. Soleva discute la compleja cuestión sobre como integrar los nuevos retos de la sociedad multicultural y del constitucionalismo societario a la idea tradicional de ciudadano en términos identitario, remarcando la importancia de la comunidad como compromiso a la búsqueda de un destino político común y plural. En el segundo capítulo Moro, sociólogo de la Universidad de Macerata, trata de la necesidad de una educación al activismo cívico y fundamenta la reforma del concepto de ciudadanía delante el reto de los nuevos fenómenos sociales identitarios. Haciendo hincapié en cómo la reivindicación al derecho a la diferencia ha cambiado sustancialmente el paradigma anterior, que se medía en un terreno más claro de demanda del reconocimiento de la igualdad. Por tanto, delinea una nueva frontera de oportunidad cívica más concreta y trasversal en la que hay que ser educados.

En el tercer capítulo Farné, de la Universidad de Bologna, aterriza las cuestiones tratadas en los dos capítulos anteriores al ámbito de los derechos y de los deberes de la infancia con una pincelada histórica que va desde el “descubrimiento histórico e cultural de la infancia”, al reconocimiento de la identidad institucional de los niños, descritos como sujetos jurídicos. Conceptualiza una didáctica a la ciudadanía infantil, a través una serie de recursos basado en la “imitación”. En el capítulo cuarto, García, Moreno y Rodríguez de la Universidad de Sevilla, demuestran como la educación a la ciudadanía en las aulas escolares se puede convertir en una práctica para comprender y analizar los problemas globales desde la ciudad. Para ello ofrecen interesantes recursos atendiendo a programas educativos y de formación del profesorado para una educación responsable y comprometida. En el quinto capítulo, los representantes brasileños del Proyecto I+D+i, Lastória (Universidade de Sao Paulo), Callai (Universidad de Ijui), y Cavalcanti y de Souza (Universidade Goiás), contextualizan la Educación para la Ciudadanía, desde las indicaciones oficiales a las prácticas reales ejecutadas en el aula por parte del profesorado. Así mismo inciden en la formación específica que recibe el profesorado en esta área, sobre todo aplicada al ámbito de la Geografía y, concretamente al urbanismo. En el sexto capítulo, Pineda, de la Universidad de Sevilla, analiza los paradigmas de la Educación para la Ciudadanía, desde la controversia constructiva de Johnson and Johnson en los años 70, hasta el aprendizaje cooperativo, y la participación activa de la actualidad. En el séptimo capítulo Romero y Estellés, de la Universidad de Cantabria, reconstruyen las distintas fases de la de la Educación para la Ciudadanía en el currículo en España, asociando su implementación a la crisis de los regímenes liberales decimonónicos y a la necesidad de fomentar la responsabilidad cívica del individuo para que se comprometa como sujeto político. El octavo capítulo de esta primera parte es firmado nuevamente por miembros de la Universidad de Sevilla, Moreno, Rodríguez y Puig, que discuten sobre la dispersión de las definiciones del concepto de ciudadanía desde las definiciones del Consejo de Europa a su traslación a las leyes orgánicas de educación de España y las distintas versiones de las comunidades autónomas. De la misma manera en el capítulo noveno Borghi y Minguzzi reconstruyen la Educación para la Ciudadanía en Italia desde 1958 hasta la actualidad. Señalan la falta de una clara y definida cultura cívica entre profesores y entes públicos a causa de la escasa representatividad como asignatura en el currículo escolar.

La Parte II del libro recoge sobre todo aportaciones de diversas investigaciones sobre ciudadanía y participación activa desde distintas perspectivas que tratamos de sintetizar aquí. En el primer capítulo Borghi y Dondarini abordan el tema de la enseñanza de la ciudadanía para una pedagogía de la historia estimulante, significativa, y promotora de responsabilidad cívica para la salvaguardia del patrimonio. Para ello, adoptan el concepto de “public history”, que se podría traducir al español como divulgación histórica. Aunque no estamos del todo de acuerdo con la acepción negativa de la traducción literaria, “uso público”, que le atribuye Gallerano en el texto, los autores dotan de práctica ciudadana la divulgación de la disciplina a la sociedad, convirtiendo la historia erudita en historia compartida y vivida. 1 En el segundo capítulo, Salvatori de la Universidad de Pisa, desde el ámbito de la comunicación, reflexiona sobre el nuevo ámbito de la cultura digital dictado por la relación incipiente entre el ciudadano digitalizado y la historia. En línea con Borghi, define la public history, como un conjunto de actividades metodológicamente validas, dirigidas a hacer percibir la historia como patrimonio de la comunidad. No se trata sólo de enseñar historia y divulgarla, sino que se trata de hacer vivir la historia, junto a las diversas comunidades que interactúan en el interior de un espacio geopolítico, valorizando de manera científicamente correcta el estudio de sus manifestaciones. Siempre manteniéndose en esta línea de la historia como cultura y divulgación, en el tercer capítulo el tema de la ciudadanía y de la memoria histórica, es tratado por Estepa y Delgado de la Universidad de Huelva y de la Universidad Loyola Andalucía. Los autores reportan las conclusiones de un estudio de caso sobre la práctica de un docente y evidencian como la Educación para la Ciudadanía se limita a ser tratada de forma fortuita desde los contenidos de la historia reciente, relacionados con la memoria de las experiencias familiares de la guerra civil. En el cuarto capítulo, García, Alba Fernández y Navarro, de la Universidad de Sevilla, discuten sobre los resultados de sus propias investigaciones dirigidas a la valoración de la preparación y las ideas de los futuros maestros de la Educación Primaria e Infantil, sobre la Educación para la Ciudadanía. Llegan a la conclusión que conocer proyectos que persiguen esta línea, y experimentarlos en el diseño de una propuesta didáctica, contribuye a un desarrollo profesional docente más exitoso y dispuesto positivamente a la planificación de propuestas educativas innovadoras. El quinto capítulo se sigue analizando la Educación para la Ciudadanía desde la formación de los maestros, esta vez desde la visión de los formadores de la Universidad de Cantabria con Estellés y Romero. La percepción acerca la ciudadanía desde las ideas previas sobre el papel que cubre la participación en la práctica docente. Se analizaron las entrevistas en consideración de un sistema de categorías que incluía los tres conceptos principales del estudio: la ciudadanía como concepto (dimensión descriptiva), la educación ciudadana como ejercicio de los derechos a la ciudadanía (dimensión participativa), la educación para la ciudadanía como alcance material de los requisitos para ejercer los derechos y los deberes democráticos (dimensión social). En el sexto capitulo, Parra y Souto, desde la Universidad de Valencia, reconstruyen las etapas más indicativas de la que definen “la construcción escolar de la ciudadanía”. Desde la contradicción de la persistencia de los códigos morales conservadores en la tradición escolar, y las tímidas propuestas liberales burguesas surgidas con las Cortes de Cádiz, pasan a describir la interrupción brusca por la Guerra Civil y la llegada de Franquismo. Claudino y Hortas de la Universidad de Lisboa, analizan la tratamiento de la Educación para la Ciudadanía desde la enseñanza de la geografía en la formación del profesorado en perspectiva histórica. También tratan de delinear la representación del concepto de ciudadanía de futuros maestros de la enseñanza primaria, mostrando el limitado compromiso entre la ciudadanía y la educación para la ciudadanía. En el octavo capítulo de este apartado, Lastória y altr. de la Universidad de San Paolo, analizan la Educación a la Ciudadanía en el contexto brasileño, desde el punto de vista normativo para definir las acciones en el campo educativo. Analizan las concepciones de los docentes sobre ciudadanía como concepto socio/político y ciudadanía como asignatura considerando la escuela en un lugar para superar las limitaciones materiales y sociales del ejercicio de la ciudadanía en Brasil. De nuevo desde la Universidad de Sevilla, Pineda y de Alba, reportan la experiencia de una actividad de colaboración en un entorno virtual de aprendizaje llamado Madre Coraje. Una organización andaluza para el desarrollo social.

Finalmente en la Parte III, se recoge una selección de programas, proyectos y experiencias educativas de Educación para la Participación Ciudadana en la escuela. En el primer capítulo Borghi y Dondarini y Manari, de la Asamblea Legislativa de la Región Emilia Romagna, recuerdan una series de acciones ciudadanas en colaboración entre escuela, entes públicos, y la Región: la Fiesta de la Historia, el pasamano de San Luca, la experiencia regional de conCittadini, las actividades de investigación/acción las cuales son parlamentos de los estudiantes. En el segundo capítulo, Ferreras y Estada, miembros del proyecto educativo Argos, discuten sobre actividades llevadas a cabo entre centros educativos y ayuntamientos, donde se ofrecen a los alumnos espacios para expresar las propias opiniones y dónde son escuchados por técnicos y gestores políticos del Ayuntamiento. El tercer capítulo de Ruiz y Limón de la Universidad de Sevilla, describen una metodología participativa, llamada “Presupuestos Participativos”, para fomentar el dialogo entre los ciudadanos con los demás sectores del ámbito administrativo. Entre muchas prácticas, la organización de asambleas, foros, consejos y etc., y la creación de grupos de trabajos de distrito y de ciudad, donde participan la ciudadanía técnica y la representación política de cada delegación. En el cuarto capítulo de nuevo Claudino, presenta el proyecto “Nós propomos!!”, dirigido a estudiantes de la escuela secundaria y sus profesores, para fomentar su participación en la ordenación territorial, sobre todo los estipulados entre los entes locales. En el quinto capítulo González, de la Universidad de Bogotá presenta el programa de participación de niños a la Defensoría del Espacio Público, para la creación de redes de gestión urbana, junto a Programas de Formación con el propósito de dar significado social y cultural a los lugares del barrio. En el capitulo sexto Campo y altr. de la Universidad de Valencia, tratan de la participación de la Educación Ambiental. La Conferencia Intergubernamental sobre el Medio Ambiente desarrolladas entre el 1913 a Berna y la actualidad, concretan el carácter participativo y competencial de la educación institucionalizada. Se trata de un Proyecto de Apadrinamiento de las Riberas del Rió Turia, Valencia. En el capítulo séptimo, Callai, de la Universidad Regional de Rio Grande del Sud Nord-Oeste, analiza la labor de los Jesuitas en la historia, y la dimensión de la ciudadanía como práctica ejercitada en los limites de las Misiones entre los siglos XVII-XVIII. Haciendo hincapié en la sobrevivencia de las poblaciones indígenas a cambio del reconocimiento de un sistema de valores y creencias que garantizaron su supervivencia respeto demás practicas mucho más crueles y de exterminio. En el capítulo octavo Piastra de la Universidad de Bolonia, explora los resultaros de algunas experiencias, que se no tienen la pretensión de ser investigaciones, tienen planteamientos muy interesantes sobre la iteración del hombre y del ambiente. Los casos de estudios expuestos insisten sobre zonas marginales, alejadas respeto a las áreas urbanas o sedes académicas de centros de investigación. En el último capítulo, Spampinato, de la Associación cultural “Castelli in Aria”, reflexiona sobre la relación entre teatro y educación, considerado la actividad teatral como un medio de desarrollo de competencias sociales y ciudadanas.

Para concluir señalar que los coordinadores del libro han dedicado particular atención a la estructura y el formato final de la publicación. A pesar de la dificultad de organizar de forma sistemática la producción y la reflexión de tantos autores con perfiles, intenciones, y acciones investigativas distintas, se denota una línea muy marcada que podría ser considerada el hilo conductor y posiblemente la trayectoria futura de este grupo: la ciudadanía como ejercicio de los derechos políticos y participación a la vida pública y el medio más eficaz para dotar de conceptos, prácticas, y vivencias el ejercicio la sociedad civil, empezando por la escuela. No obstante la breve trayectoria de la investigación de la Educación para la Ciudadanía, debido sobre todo a la irrupción de nuevas reformas que impiden su normal desarrollo evolutivo en términos de calidad formativa y metodológica, los autores manifiestan la voluntad compartida de seguir potenciando la presencia de la asignatura en los currículos, considerándola una ocasión para revitalizar las dinámicas escolares. Por un lado, potencia el interés de los alumnos fomentando su participación, sin perder la rigurosidad disciplinar, por el otro viene considerada como una ocasión para potenciar una visión más crítica de los contenidos a enseñar. Fundamental será plantear mayor presencia de la Ciudadanía en la formación inicial específica, no sólo como concepto si no como vivencia y parte esencial de las dinámicas escolares. De esta manera, la Educación a la Ciudadanía activa apunta a una relación más biunívoca entre escuela y sociedad. Apuntan a una responsabilidad ciudadana no sólo vertical, en relación al estado, sino también horizontal y trasversal, en relación al desempeño de los distintos sectores de la sociedad, incluido el educativo, en el reconocimiento constitucional de la responsabilidad del individuo con su comunidad, y en el sentido de las acciones subjetivas otorgadas por el mismo poder constituyente.

Nota

La idea de la historia pública comprende acciones en qué la historia se relaciona con un público amplio a través de museos, exhibiciones reales o virtuales, divulgación patrimonial, recreación histórica, historia oral, historia local, y otros aspectos que no necesariamente involucran la narrativa histórica, como la preservación de archivos, la asesoría a instituciones gubernamentales o privadas, e incluso el activismo social. El concepto de divulgación histórica, tal como se entiende desde la vertiente americana, se traduce en español conceptualmente con el término “Historia 2.0” o “Historia Digital” , así como la define la Asociación de Historia Abierta, orientada a la promoción, difusión y conservación del patrimonio histórico a través de medios digitales. Siendo aun incipiente su implementación, en España, sin embargo, es más difundido el concepto de historia pública como uno de los tantos aspectos de la “cultura histórica”, adoptando el concepto alemán de Geschichtskultur, penetrado en el marco de una reflexión multidisciplinar sobre la conciencia histórica y la didáctica de la Historia (F. Sánchez-Costa. 2009. La cultura histórica. Una aproximación diferente a la memoria colectiva. Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 8, pp. 267-286). La cultura histórica se define como el conjunto de todos los fines sociales – por lo tanto no académicos- de la historia. Para Luigi Cajani, con el que he tenido la oportunidad de discutir ampliamente del tema, la enseñanza de la historia ya no es sólo transmisión de conocimientos científicos, sino como un vínculo entre el conocimiento científico y las muchas representaciones y usos sociales de la historia. Para M. Grever (2009). Fear of Plurality: Historical Culture and Historiographical Canonization in Western Europe. A. Epple y A. Schaser (eds.). Gendering Historiography: Beyond National Canons. Frankfurt and New York: Campus Verlag, pp. 45-62, la cultura histórica sería cómo un paragua conceptual en el que se movería, también, la historiografía y la historia de la historiografía.

En Italiano no ha sido suficientemente explotado el concepto alemán de “cultura histórica” que contempla los usos y abusos de la historia fuera y dentro la academia, y también la historia vulgar.

Ilaria Bellatti – Universidad de Zaragoza

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