McLAREN, Peter. Pedagogía crítica y cultura depredadora. Políticas de oposición en la era posmoderna. Barcelona. Paidós Educador, 1997. Resenha de: VILLERA, Aliria. Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales, v.7, n.7, p.271-275, ene./dic., 2002.

Ante la vida contemporánea, sujeta a las transiciones de fin de siglo, la variedad de discursos “plurales”, “alternos” o “periféricos” evidencian las nuevas formas de encuentros intersubjetivos como acontecimientos signados por el “espíritu de los tiempos”. Colapsan las visiones lineales y la mirada logocéntrica como eje predominante de la razón totalizante y entra en descrédito toda supuesta unidad y modo universalista instaurado desde la modernidad.

Hoy, asistimos a la existencia de las paradojas entre lo uno y lo múltiple, lo simple y lo complejo, lo simultáneo y lo sincrónico, el caos y lo sistemático; en fin, las nuevas socialidades hacen surgir interrogaciones nuevas ante la emergencia de lo posmoderno – multiplicidad de identidades inestables, coexistentes y ambiguas-.

En el escenario presencial actual de nuevas realidades fluctuantes y fragmentadas, hacen ruidos múltiples voces desde las periferias y las diversas narrativas de la ficción. Nuevas búsquedas exigen re-equipamientos desde todos los sentidos representacionales posibles, a efectos de asumir la complejidad del presente. Pero, ¿desde dónde pueden ser pensadas, repensadas, recreadas o resituadas? Posiblemente, lo que hoy circula como vivencia de un “mundo de simulación” requiere de diversidad de lecturas como desplazamientos bajo distintos espacios e hiperdimensiones.

En estos asuntos que recorren los “nuevos tiempos”, McLaren se lanza a la disputa y al debate que supone “leer críticamente las narraciones que ya nos están leyendo a nosotros”.

El contexto de análisis de la obra presentada por Mclaren, examina la vivencia cultural en torno a los distintos escenarios de la existencia social -deslocalizada y sin rumbo fijo- como proliferación de múltiples divergencias y contingencias que imponen la velocidad tecnológica y los excesos del marketing y del consumo. El autor, expone tales cuestiones con la idea de “cultura depredadora”, la cual sobrevive sin antifaz ni camuflaje. Indica “la cultura depredadora es la gran impostora. Marca la ascendencia de la imaginación deshidratada que ha perdido su capacidad de soñar. Es la cultura de las víctimas erotizadas y de las revoluciones descafeinadas. Nosotros somos sus hijos y sus hijas”.

El texto contiene una narrativa inquietante que configura una exigencia reflexiva acuciosa, de constante ejercicio del pensamiento crítico y de la meditación ante todo lo que supone los llamados modos “alternos” y “periféricos” como lectura transtextual, además, aunado a la diversidad de los contenidos temáticos complejos en cuanto a: lo social, lo cultural, lo paradigmático, lo humano y, por supuesto, en las implicaciones con lo educativo, la crisis de significado y de representación.

Las nuevas formas culturales, desde los estilos de vida múltiples hasta todo el bricolage cultural massmediático comunicacional, es abordado por McLaren asumiendo la incerterza del presente en el advenimiento de la posmodernidad.

En tal sentido, la idea-fuerza que vehicula el texto de McLaren, se corresponde con la comprensión crítica de los diversos pluralismos y de las modalidades de subjetividades diseminadas en la cultura de la imagen como nuevas estructuras ideológicas hegemónicas.

Desde esta perspectiva, McLaren apuesta por una pedagogía crítica que denomina “praxis utópica sociocrítica” en tanto postula la acción crítica en tiempos de vida posmoderna, apropiándose dialécticamente y mediando activamente en “esferas públicas de oposición conectadas a la producción de la vida cotidiana y a las más amplias esferas institucionales de poder” .

Para McLaren la propuesta de una pedagogía crítica se deberá asumir como forma política cultural de resistencia.

Hace hincapié en plantear un tipo de teoría social posmoderna que él llama “posmodernismo de oposición”, en tanto ello supone asumir una acción educadora crítica intervencionista y transformadora que exige ver la diferencia situándola en conflictos históricos y sociales concretos que atraviesan diversas significaciones.

En tales asuntos, McLaren argumenta sobre la necesidad de mantener una narrativa liberadora que nutra la pedagogía. Así, expone: “los educadores necesitan de la liberación que realice una función metacrítica —que pueda metaconceptualizar las relaciones de la vida diaria— y esto no sucumbe a la unidad trascendental del sujeto o a su función transfiguradora”. La exigencia planteada obliga a una comprensión analítica además de una comprensión dialéctica.

Al interior de estas cuestiones se destaca en el texto la necesidad de repensar lo educativo bajo nuevas formas de praxis pedagógicas que resistan la tradicional lectura unívocamonodimensional de la Escuela y la práctica de domesticacióndisciplinamiento que impone la lógica cultural dominante.

Interesa para McLaren, una pedagogía crítica formada en la vivencia de un posmodernismo de resistencia como “lógica del sentir”, desde donde la “diferencia” permita “formas nómadas de acción individual y colectiva que abran nuevas disposiciones del deseo y nuevas modalidades de estar- en el mundo”.

Se percibe en el texto de McLaren una “otra mirada” para insistir, desde la educación y de la pedagogía, en el uso de un lenguaje del discernimiento, del pensar la complejidad, de atender la fuerza dialógica-analítica ante las nuevas experiencias societales en los modos de vida multiculturales, hibridados, fragmentarios, escépticos, contingentes y de tolerancia, entendidos todos como una condición epocal con lectura desde el “discurso de la posibilidad”, sin que por ello se obvien las representaciones de poder.

Advierte el autor:

zlos educadores deben mirar fijamente con audacia dentro del presente histórico y asumir un espacio narrativo en el que puedan ser creadas las condiciones para que los estudiantes expliquen sus propias historias, escuchen atentamente las historias de los otros y sueñen el sueño de la liberación”.

La riqueza intelectual y el ejercicio reflexivo-crítico de oposición, asumido en la obra de McLaren, exige del encuentro entre sus lectores, principalmente de los educadores, a efectos de confrontar el propio pensamiento crítico y apostar por asumir activamente la praxis pedagógica de disentimiento y transformación aquí formuladas como acción de resistencia y de oposición , o en todo caso, como posturas contrahegemónicas emergentes.

Por lo nutrido del texto, invito al lector a transitar intelectualmente su contenido, estando segura sobre la necesidad de asumir el reto implícito al interior de sus páginas ante la complejidad de las ideas expuestas, así como, de las tendencias teóricas de oposición propuestas por el autor.

Por tal motivo, recomiendo ampliamente la consulta de esta obra a efectos de comprender, desde la pedagogía crítica, aspectos importantes en torno a la discusión sociocultural y a la exigencia de responsabilidad intelectual actual.

Aliria Villera – GITDCS. Universidad de Los Andes. Facultad de Humanidades y Educacion.

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