Entre sequías, heladas e inundaciones. Clima y sociedad en la Sabana de Bogotá, 1690-1870 | Katherinne Pacheco

En cinco capítulos, el libro aborda las diversas respuestas adaptativas con las cuales los habitantes de la Sabana sortearon las perturbaciones y enfrentaron los cambios climáticos entre 1690 y 1870. La autora denomina estas respuestas como anticipadas e inmateriales; permanentes y materiales, e impulsadas y coartadas. El enfoque, el problema y la perspectiva regional hacen novedoso este trabajo, a la vez que constituye un aporte valioso a la historia colombiana, porque ayuda a consolidar nuestro conocimiento sobre un asunto que involucra la intervención de los habitantes de la Sabana de Bogotá y su relación con el clima y la naturaleza.

Desde el inicio, la autora refiere el problema nodal de investigación y, con base en varios autores, propone el elemento central sobre el que girarán los ca­pítulos de la obra: “la adaptación, entendida como la capacidad para responder desafíos y perturbaciones ambientales, en este caso relacionadas específica­mente con la variabilidad climática” (pp. 27-28). Más allá de lo exitoso de los resultados, las circunstancias de una coyuntura específica fueron afrontadas desde las mismas condiciones del contexto, poniendo en juego los diferentes factores sociales, económicos y técnicos que intervienen en una determinada coyuntura. Este aspecto me parece muy destacable con respecto a las fuentes documentales, cualitativas y cuantitativas, desde las cuales se han inferido las respuestas adaptativas.

La investigación se enmarca temporalmente entre el inicio y el final de la llamada Pequeña Edad del Hielo (1690), cuyos efectos fueron globales, a la vez que el fenómeno coincide con algunas perturbaciones regionales y locales —como el fenómeno de El Niño, la plaga del polvillo, las sequías y los períodos de superabundancia de aguas—. La fecha final que remata el estudio coincide con un ligero incremento de la temperatura (1870). En esa escala temporal se observan las continuidades y las rupturas de los procesos climáticos y los picos que se dieron entre los periodos de sequías o de fuertes lluvias en la Sabana. Se enmarca en lo que se conocía, a partir de las fuentes, como la Sabana de Bogotá, desde el siglo xvi hasta fines del siglo xix. El estudio tiene un enfoque regional, pero no pierde de vista que esta región se inscribía en un marco mucho más amplio. De ello da cuenta la obra y alude al proceso global y las respuestas locales. En particular, la relación con las tierras calientes de las márgenes del Magdalena y con la entrada de productos por el norte está muy bien lograda.

La investigadora enfrenta un problema complejo y lo aborda a partir de fuentes muy variadas, difíciles de rastrear y de recoger, entregándonos como resultado un original estudio sobre las variadas condiciones climáticas de la Sabana, muy importante para quienes hemos estudiado la historia de las ha­ciendas, los resguardos y sus asentamientos. Más allá de los factores políticos, económicos y sociales que involucra la adaptación a la variabilidad climáti­ca, la autora también incursiona en la búsqueda de los referentes simbólicos y culturales a los que acuden los habitantes para sortear los efectos climáticos. En esta investigación se observa otra mirada para entender fenómenos relaciona­dos con la producción, la distribución y la circulación de semovientes y productos agropecuarios, el consumo en el altiplano de los productos que ingresaban por el área norte, desde los Llanos o de las riberas del río Magdalena.

El trabajo hace uso de algunos conceptos como “adaptación”, “vulnerabi­lidad”, “resiliencia”, “condiciones biofísicas”, “perturbaciones” y “condiciones meteorológicas”, “sequía hidrológica”, “sequía meteorológica”, etc., que permi­ten examinar el clima y sus transformaciones a lo largo del periodo estudiado. Es encomiable el uso de las fuentes, el trabajo documental y el ejercicio intelectual que sobre ellas hace la autora. De igual manera, las evidencias arqueológicas, etnohistóricas, económicas, la producción en términos de cantidades, órdenes de magnitud, cifras y series, como también mapas y cuadros que son muy útiles para el lector.

Los mapas que acompañan el trabajo nos ofrecen información sobre las dife­rencias en los usos del suelo (terrenos agrícolas, ganaderos, mixtos y pantanosos) y los espacios y las condiciones en que se introducían los productos y ganados provenientes de tierras calientes. Existe un encuadramiento bibliográfico ade­cuado a partir de las diferentes obras generales que nos permiten comprender la tradición de la historia del clima. En esta parte, la autora examina los rasgos generales de cómo se han hecho los análisis a nivel global del clima y también sobre las respuestas locales, producción que da luces y pistas sobre la forma de abordar el tema. Es sobresaliente la calidad y la destreza para leer, acopiar y discernir lo que los documentos nos dicen.

La investigación no solo se propone mostrar las formas adaptativas exitosas, sino también aquellas que fueron concebidas para solventar alguna necesidad del momento pero que a la larga resultaron perniciosas. Este es un punto para resaltar porque no nos está mostrando una glorificación o deificación del pa­sado, ni una historia “purista” de conservación del medioambiente, sino que se observan las diferentes estrategias, conflictos, equivocaciones y pareceres sobre el clima y el aprovechamiento de los recursos.

Podría decirse que en cada capítulo hay referencias temporales al periodo estudiado en su conjunto, aunque de acuerdo con la intención de lo tratado se hace más énfasis en algunos momentos. El primer capítulo identifica las per­turbaciones climáticas a escala global y local, y desde el presente se contrastan los fenómenos climáticos con los ocurridos en los siglos xviii y xix; el segundo capítulo se detiene en momentos en que se sufren sequías, heladas, inundacio­nes, es decir en coyunturas críticas; se observa el impacto de las sequías y las respuestas adaptativas para enfrentarlas. Este capítulo nos acerca al fenómeno de El Niño y posteriormente se adentra en los tipos de registro sobre el clima dejados por cronistas, funcionarios de la Corona, los viajeros y los publicados en la prensa de fines del siglo xviii y xix.

El capítulo tercero, titulado “Respuestas anticipadas e inmateriales. Entre el manejo del tiempo, el alimento y el santoral”, está dedicado a examinar las estrategias materiales e inmateriales que permitieron buscar soluciones preven­tivas, concurrentes y reactivas para responder a las perturbaciones climáticas: prever, reservar y conservar serían las acciones que facilitaron a los habitantes de la Sabana la búsqueda de respuestas; por otra parte, entre las estrategias in­materiales se da cuenta de la devoción a los santos, los rezos y las rogativas, con la pléyade de devociones que se abrió paso durante los dos siglos.

En los dos últimos capítulos se hace un estudio pormenorizado de las for­mas adaptativas a largo plazo para sortear las condiciones biofísicas sobre la vegetación. En estos se estudia de manera detallada la distribución del espacio de acuerdo con sus características y potencialidades, el tránsito en doble vía de productos alimenticios y ganaderos hacia y desde la Sabana y, por supuesto sobre los caminos. Resultan muy interesantes las apreciaciones sobre los inter­cambios de los climas cálido y templado mediante los mercados, y la ruptura con algunos esquemas que la historiografía ha definido casi secularmente. De una parte, acerca de los mitos sobre la fertilidad de los suelos de la Sabana, la inutilidad de sus pantanos, la imagen de la “sabana triguera” y ganadera, y de otra, sobre el alcance del control vertical de pisos ecológicos y sus limitaciones debido a la conformación de la propiedad de la tierra. El trabajo ilustra en un corte vertical (dibujo esquemático) las zonas y alturas productivas diversas desde las cuales se intercambiaban productos con la Sabana. Es un capítulo con muy ricas y variadas fuentes, y que hace referencia a las propiedades hacendísticas de algunas comunidades religiosas.

El último capítulo también hace alusión a las formas de adaptación impulsa­das por las autoridades o los habitantes del sector, pero que no siempre resultaron convenientes para mantener el equilibrio del sistema, o que simplemente no funcionaban debido al contexto en que fueron implementadas o porque fueron fabricadas en las mentes de viajeros que estaban pensando en los procesos mo­dernizantes de sus lugares de origen.

En el estudio se advierten diferentes estrategias de los habitantes a través del tiempo para comprender el funcionamiento del clima, desde los intentos ilustrados en el siglo xviii de la búsqueda del sometimiento de la naturaleza, las mediciones, los análisis cuantitativos y meteorológicos etc., hasta dar cuen­ta de los planes y salidas de los representantes del Estado republicano y de los habitantes para domeñar y ajustar las condiciones biofísicas a las condiciones modernizantes que querían ser importadas a la Sabana. De esta manera, la tesis que atraviesa la obra e interconecta los argumentos plasmados en el texto tiene que ver con los diferentes tipos de respuestas de las sociedades frente a la variabilidad climática. El acopio de saberes y experiencias se van acumulando en las sociedades y actúan en el momento indicado, como registros del pasa­do. Estas respuestas manifiestan la capacidad de los sujetos para adaptarse y encontrar salidas a los factores estresantes provenientes de la variabilidad del clima. La autora lo dice claramente, hay que saber diferenciar entre lo que es la “transformación” y la “adaptabilidad”. Esta última es la que interesa en esta oportunidad a Katherinne Mora Pacheco.

Ante la coyuntura del presente, en pleno covid-19 y con los efectos del cam­bio climático, este trabajo nos lleva a pensar las respuestas dadas por los seres humanos en momentos de perturbaciones climáticas. Tanto para los estudiosos del pasado, como para quienes se interesan en estos temas, el libro posee muchas cualidades. Por una parte, se observan detenidamente las descripciones, los datos cronológicos, el manejo de registros, los cambios atípicos de la temperatura, los emprendimientos de obras públicas y las distintas intervenciones de los habitan­tes para controlar, corregir y encontrar salidas a los efectos del clima sobre los animales, los cultivos, los caminos y la infraestructura hídrica. Por otra parte, el trabajo describe, estudia y analiza las estrategias de distintos agentes: corregido­res, alcaldes, indígenas, militares, curas, cofradías, cabildos, otros gobernantes y viajeros al querer solucionar los efectos climáticos, en particular aquellos que hacen alusión a la superabundancia o la escasez del agua. ¿Cuáles serían las limitaciones de la obra?, ¿concentrarse en la Sabana de Bogotá?, ¿volver sobre un área muy explorada, cuya centralidad deja al descubierto la carencia de estudios sobre otras regiones que han vivido y siguen viviendo alteraciones climáticas? Esta, que pudiera ser una limitación, abre la posibilidad a otros investigadores de estudiar las respuestas y adaptaciones que diversos actores han dado en otros espacios del contexto nacional ante fenómenos climáticos adversos.


Resenhista

Diana Bonnett Vélez – Instituto Colombiano de Antropología e Historia Bogotá, Colombia [email protected]


Referências desta resenha

PACHECO, Katherinne Mora. Entre sequías, heladas e inundaciones. Clima y sociedad en la Sabana de Bogotá, 1690-1870. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2019. 266p. Resenha de: VÉLEZ, Diana Bonnett. Anuário Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Bogotá, v.48, n.2, jul./dic., 2021. Acessar publicação original [IF]

Deixe um Comentário

Você precisa fazer login para publicar um comentário.