La Escuela en tiempos de migración: la voz de los actores educativos | D. Castillo, E. Thayer, R. Santa Cruz e C. Gajardo

Luis Eduardo Thayer La Escuela en tiempos de migración
Luis Eduardo Thayer | Imagem: Diario UChile

CASTILLO La Escuela en tiempo La Escuela en tiempos de migraciónLa Escuela en tiempos de migración: la voz de los actores educativos (2019) es una publicación que se enmarca en el proyecto Fondecyt Regular 1161606: “Inclusión y procesos de escolarización en niños, niñas y adolescentes migrantes que asisten a establecimientos de educación básica”. El propósito de esta publicación es analizar el proceso de escolarización de estudiantes migrantes para determinar cuáles son las dinámicas pedagógicas que favorecen su inclusión en el sistema escolar chileno.

La afirmación que abre esta investigación es la siguiente: “Chile es un país de inmigración” (Castillo et al., p. 7). Esta aseveración es corroborada mediante referencias estadísticas que reflejan el incremento de los ciclos migratorios que han afectado a nuestro país, a partir de la década del noventa. Desde entonces, la tasa de extranjeros residentes en Chile evidencia un crecimiento permanente, por ejemplo, en el periodo comprendido entre el censo de 1992 y 2002, la población migrante aumentó un 75%; mientras que en el recuento poblacional de 2012, estos índices se alzaron sobre un 160% (Castillo et al., p. 10). Según los datos que entregó el Instituto Nacional de Estadística en diciembre de 2018, en Chile habitan 1.200.000 extranjeros, es decir, la tasa migrante corresponde al 6,6% de toda la población (Castillo et al., p. 10).

Esta contextualización demográfica justifica la investigación que propone el grupo de expertos que lidera Dante Castillo, cuyas indagatorias analizan el proceso de inclusión de 504 familias migrantes en diez escuelas básicas de la Región Metropolitana. Este campo de estudio es apropiado, pues la ciudad de Santiago concentra el mayor número de población extranjera, esto es, el 65.3% de todos los migrantes que residen en el país.

La legislación chilena garantiza la educación de todos los niños y adolescentes que habitan en el territorio nacional, independiente de la condición migratoria de sus padres (residencia definitiva, visa en trámite, indocumentados, etc.). Esta normativa jurídica certifica el acceso universal a la escuela, sin embargo, no existe una política educativa que cautele el proceso de adaptación del estudiantado migrante al sistema escolar chileno. Este desentendimiento facilita el ausentismo y la deserción escolar, el poco compromiso de los padres, etcétera.

Estas contrariedades pedagógicas se evidencian en el primer apartado de La Escuela en tiempos de migración: la voz de los actores educativos. Este acápite, titulado “Perfiles y trayectorias educativas” (pp. 17-29), ofrece un análisis cuantitativo de los rasgos singularizantes de los padres y apoderados migrantes, antecedentes que luego se contrastan con los perfiles de los tutores nacionales. Los resultados de este ejercicio comparativo evidencian a lgunas similitudes interesantes, por ejemplo, la presencia femenina es mayoritaria en los segmentos migrante y chileno. Además, ambas poblaciones declaran que sus pupilos ingresaron al establecimiento educativo actual en el primer ciclo de enseñanza básica. Finalmente, los apoderados nativos y extranjeros coinciden respecto de las aspiraciones educativas que pretenden para sus pupilos, pues ambas poblaciones consideran necesario que sus hijos accedan a la educación superior (Castillo et al., p. 24).

Las diferencias más significativas, entre los apoderados nativos y migrantes, se presentan en el ámbito de las repitencias, ya que, los apoderados chilenos -cuyos pupilos han reprobado cursos- declaran dos o más experiencias de fracaso escolar, mientras que los apoderados migrantes no reportan más que una repitencia (Castillo et al., p. 25). Otra diferencia importante es la participación de los padres y apoderados en las reuniones y actividades extraprogramáticas de la escuela, ya que, los padres nacionales indican que asisten “siempre y/o la mayoría de las veces” a estas instancias de encuentro, mientras que sus pares migrantes declaran asistir “pocas veces o nunca” (Castillo et al., pp. 26-7).

El segundo capítulo de La Escuela en tiempos de migración: la voz de los actores educativos ofrece una mirada cualitativa a los antecedentes que proporcionaron grupos focales integrados por padres, apoderados y profesores nativos, respecto de sus impresiones sobre el impacto que suscita la migración en las escuelas chilenas (Castillo et al, pp. 30 y ss.).

Los padres y apoderados chilenos indican que sus pupilos no han tenido dificultades con estudiantes extranjeros cuando la incorporación del alumnado migrante se realizó en los cursos correspondientes al primer ciclo escolar (primero a cuarto básico). Las dificultades entre estudiantes se comienzan a reportar cuando los estudiantes extranjeros ingresan a las aulas nacionales en cursos superiores, es decir, a partir de segundo ciclo básico (quinto a octavo básico) y en la enseñanza media (Castillo et al., p. 36). Es necesario atender el rechazo de parte importante de los apoderados nativos a las comunidades migrantes, a quienes acusan de mantener una escasa higiene personal, promover conductas sexuales promiscuas, entre otras dificultades. Estos sesgos, cuyo sustento son meros estereotipos raciales, explican la menor participación de los apoderados migrantes en los procesos de escolarización de sus pupilos (Castillo et al., p. 50).

Desde la mirada de los educadores chilenos se reportan dos limitantes que dificultan la integración de las familias migrantes en el sistema educativo nacional: una de índole actitudinal y otra de carácter estructural. La primera contrariedad surge, a propósito de los prejuicios de los educadores nacionales respecto de la exigencia de los sistemas educativos de los países vecinos, cuyas exigencias consideran menor, en comparación, con la educación chilena (Castillo et el, pp. 54-5). En segundo orden, se presentan dificultades de índole estructural, a causa de la rigidez del currículum chileno, contrariedad que impide a los docentes incorporar unidades temáticas que tributen a la valoración de la diversidad cultural.

Las páginas finales del estudio propuesto por el grupo de expertos que lidera Dante Castillo valoran la percepción de familias migrantes respecto de la experiencia que han tenidos sus pupilos en el sistema escolar chileno. Un asunto que los testimonios migrantes reiteran es la inexistencia de una política educacional que oriente a las familias extranjeras respecto de las particularidades del sistema educacional chileno, especialmente, en asuntos referidos a métodos de enseñanza y a calificaciones.

Los apoderados migrantes destacan los esfuerzos de los docentes nacionales por integrar a sus pupilos en el sistema escolar chileno.

Iniciativas que responden, únicamente, a la sensibilidad de los maestros y no a políticas de integración escolar formulada por las autoridades ministeriales (Castillo et al. p. 65). En este contexto, los apoderados migrantes critican la rotación del cuerpo docente en los establecimientos educacionales, contrariedad que genera inestabilidad en los vínculos que forjan los estudiantes con el profesorado.

A pesar de las dificultades mencionadas, los apoderados migrantes expresan una percepción favorable para el proceso de adaptación de sus pupilos al sistema escolar chileno (Castillo et al., p. 81).

Las conclusiones que propone La Escuela en tiempos de migración: la voz de los actores educativos se puede resumir en tres puntos: a) La consolidación de estereotipos raciales en las escuelas chilenas, especialmente en los padres y apoderados nacionales, y la inexistencia de políticas ministeriales para contrarrestar estos prejuicios (Castillo et al., p. 112).

b) Las dificultades observadas en la escolarización del estudiantado migrante son equivalentes a las experiencias de otras minorías sociales y cultuales, en otras palabras, la atención que antes se otorgó a las madres adolescentes, los estudiantes mapuches y a otros segmentos, hoy está adscrita a las comunidades migrantes (Castillo et al., p. 113).

c) Es imprescindible promover políticas de perfeccionamiento docente y otorgar autonomía a las escuelas para que cada centro educativo elabore sus propios planes de intervención escolar, según el contexto de la comunidad a la que atiende (Castillo et al., p. 114).

En términos generales, La Escuela en tiempos de migración: la voz de los actores educativos es una publicación bien documentada cuyo valor reside en los testimonios de todos los actores educativos implicados en el proceso de escolarización de las comunidades migrantes.

Es interesante que este estudio considere las apreciaciones de profesores, estudiantes y apoderados, pues este abanico de referencias ofrece una perspectiva panorámica que evidencia cómo la migración es un fenómenos cultural y social que incide, de manera directa, sobre las aulas nacionales.


Resenhista

Karla Bustos Canales – * Profesora de Estado en inglés, Universidad de Santiago de Chile. Licenciada en Educación en inglés, Universidad de Santiago de Chile. Actualmente, cursa el Magister en didáctica para el Trabajo Metodológico de Aula de la Universidad de Concepción. email: [email protected]


Referências desta resenha

CASTILLO, D.; THAYER, E.; SANTA CRUZ R.; GAJARDO, C. La Escuel a en tiempos de migración: la voz de los actores educativos. Santiago: Editorial Aún creemos em los sueños, 2019. Resenha de: CANALES, Karla Bustos. Paideia – Revista de Educación. Concepción, n.67, p.191-195, jul./dic. 2020. Acessar publicação original [IF].

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