LANCEL, Serge. Anibal. Barcelona: Sn. 1997. 309p. Resenha de: EGEA, Alejandro. Panta Rei – Revista de Ciencia Y Didáctica de la Historia, Murcia, n.4, p. 1998.

Una nueva biografía sobre uno de los estrategas más geniales que ha dado la historia, Aníbal, es eltrabajo que nos ofrece este catedrático de arqueología en Grenoble, conocido por sus estudiosdentro del campo de la arqueología púnica, concretamente por sus excavaciones en la propia Cartago. La bibliografía que mana cada año sobre Aníbal y todo lo relacionado con la 2ª Guerra Púnica es muy complicado de rastrear y las monografías sobre este tema son muy abundantes encualquier librería o biblioteca. Sin embargo, el estudio que Crítica propone al lector es presentado, apriori, como un detallado, imparcial y riguroso estudio sobre el hombre que emprendería una de lasaventuras más geniales que nos han transmitido las fuentes.

El autor sigue muy fielmente los textos de Polibio de Megalópolis y Tito Livio, recurriendo a otrasfuentes literarias (Apiano, Silio Itálico, Diodoro o Nepote) y a la arqueología cuando las lagunas deaquellos obligan a ello. Estructurado ordenadamente y estudiando, previamente, los antecedentes, ya posteriori las consecuencias históricas de la figura protagonista, el núcleo central de la obra sebasa, como no, en la “expedición de conquista” que inicia Aníbal en Cartago Nova y que lo lleva alas mismas puertas de Roma. Frente a otros biógrafos que simplemente plasman las fuenteslinealmente en su obra, aquí los textos literarios son, normalmente, contrastados y estudiados,dejando en simple hipótesis los relatos no muy fiables, según el punto de vista, siempre discutible,del autor.

En nueve capítulos va relatando los inicios, desarrollo y culminación de un proyecto imposible, queestuvo a punto de cambiar la historia. Desde que Amílcar Barca sale de Cartago con su hijo Aníbal(con sólo nueve años de edad), se investiga paulatina y atentamente la forja de un personajehistórico único, verdadero actor principal de toda una guerra: desde sus primeras campañas contrapueblos de Iberia, el sitio de Sagunto, el maravilloso relato del paso de los Alpes, las victorias queponen a Roma al borde del abismo (Tesino, Trebia, Trasimeno y la hecatombe de Cannas), donde elestratega muestra sus verdaderas posibilidades, el estancamiento de la operación, la pérdida deCartago Nova y la consecuente pérdida de Iberia, el fracaso, la derrota en Zama y el exilio final.

Todo ello contrastado siempre con la visión de la guerra desde Roma: su caos interno, la sucesiónde mandos militares y cónsules que se ven impotentes y apabullados uno tras otro, la magnitudpolítica del clan de los Escipiones y en especial un seguimiento cuantioso a la persona de PublioCornelio Escipión (más tarde llamado Africanus), verdadero y único contrapeso que Roma expuso ala increíble calidad de Aníbal.

Gracias a un buena documentación gráfica, los acontecimientos quedan perfectamente encuadradosen el espacio, siguiendo los sucesos relatados muy fácilmente y sin perderse, en ningún momento,entre tal cantidad de nombres propios y de lugares antiguos que abundan en el libro. Las batallas yestrategia militar seguida por uno y otro bando son razonadas claramente y en ellas el autor hahecho un buen seguimiento, planteándolas a su vez gráficamente, mediante una recopilación demapas, lo cual es de agradecer.

Como punto curioso y valorable frente a otras semblanzas del personaje sorprende el últimocapítulo, donde dedica unas páginas a comprobar la herencia, la leyenda y la imagen de Aníbal quesurgen tras su muerte y permanecen hasta nuestro tiempo, en el mundo del arte, de la literatura, dela ciencia militar y la historia en general.

En resumen, una biografía bastante completa, muy recomendable y fácil de leer, sobre unossucesos, archiconocidos, acontecidos a finales del siglo III a.C., pero que son despedazadossabiamente para que logremos una visión total y sencilla de lo que fue la 2ª Guerra Púnica y lo quesignificó Aníbal en su desarrollo. No olvida ningún escenario de la guerra (Hispania, Grecia,Cartago, Roma, Sicilia, etc.), si bien, estamos seguros que no será, ni mucho menos, la biografíadefinitiva. El motivo de esta afirmación no es la calidad, siempre cuestionable del libro, sino laincreíble atracción que ejerce Aníbal sobre los historiadores y estudiosos de la antigüedad. Enpalabras del autor, las cuales comparto totalmente: “sin el golpe de látigo que dio al mundo de sutiempo, nuestra herencia no sería la misma”.

Alejandro Egea

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