Malvinas y las guerras del siglo XX | María Inés Tato

Este libro, procesado a través de la plataforma Teseo Press, disponible en versiones papel y electrónica, es importante por varios motivos.

El primero puede leerse en la página de legales del propio libro: es el resultado de “pesquisas” (en plural) desarrolladas en el marco de un Proyecto de Investigación Plurianual de CONICET1 dirigido y codirigido por los mismos colegas que hacen lo propio con la obra. Pero no solamente es un libro producido por investigadores que reportan directa o indirectamente al CONICET sino que –y esto me parece menos obvio y más sugestivo– el proyecto que le da origen no está consagrado enteramente a la guerra de Malvinas, sino que esta (al menos por quienes pergeñaron el proyecto) es considerada en una secuencia de larga duración. Esto es: las experiencias civiles o militares que se estudian, desde una perspectiva heurística, son de la guerra y no de Malvinas –como sinónimo de la guerra de Malvinas–. Retomaré la importancia que este punto tiene para la vida ulterior del libro sobre el final del comentario.

El segundo motivo por el cual Malvinas y las guerras… es importante radica en la calidad de los trabajos que lo componen. Posiblemente, esto constituya una evidencia para quien conozca el recorrido y la solvencia académica de los autores y las autoras de los textos alojados en el volumen, pero hace mucho tiempo aprendí a evitar la trampa de derivar mecánicamente calidades de los nombres y leo, luego opino. Estos textos están bien trabajados, están en diálogo –veremos que de manera voluntaria e involuntaria– y también están muy logrados por todo lo que se inhiben de adelantar respecto de cosas que dominan, que ya saben pero administran, porque mucho de lo que estaban haciendo mientras terminaban este proyecto, está asordinado pero enriqueciendo el conjunto. Quiero decir que al aporte del contenido se le suma, además, un firme pilotaje de la forma que sostiene el edificio del “libro de proyecto”, tantas veces devaluado en comisiones evaluadoras –algunas veces con razón–. Este es un producto de trabajo colectivo genuino que resistirá el paso del tiempo.

El tercero, tiene que ver con la capacidad problematizadora que, en cada texto, los autores y las autoras despliegan para, literalmente, derrumbar los sentidos comunes agazapados detrás de las hipótesis que seguramente nos habiten, contra nuestra voluntad, antes de una primera lectura. Vamos al contenido, salteándonos la introducción con la cual dialogaremos solo en caso que sea necesario.

El primer texto está dedicado a las modificaciones que experimenta el tratamiento del tema Malvinas, entre los oficiales de la Armada Argentina durante los primeros 45 años del siglo XX. El nicho donde busca Agustín Desiderato es áspero, pero consigue mostrar –y esto es importante, porque nos evita tener que suponer– cuándo, por qué y bajo qué formatos el archipiélago malvinense comienza a ser importante para los oficiales de la Armada Argentina. Toma en consideración la relación de quienes escribireron sobre las Islas con sus propios recorridos, pero también con los contextos internacionales –desde luego, la Primera Guerra Mundial y el enfrentamiento bélico del 8 de diciembre de 1914 juega en esto un papel notorio–.2 Hay que seguir con atención los desarrollos de este autor sobre los historiadores militares de la Armada: para quienes trabajamos esos materiales y vemos la forma en que tratan los materiales del pasado remoto del Archipiélago, podríamos (o no) encontrar algunas intersecciones entre los significados que surgen de una producción explicada desde la inserción corporativa lo cual, para quienes no transitamos esas historias, muchas veces resultan opacas o incomprensibles.

María Inés Tato revela los alcances inusitados que una revista escolar de segunda o tercera plana (desvinculada de las grandes potencias editoriales del momento tanto como de la financiación estatal) consiguió lanzando un apoyo a la “Causa Malvinas” –y aquí una segunda paradoja– desde una perspectiva “netamente liberal”. Este temprano proceso de malvinización no tiene como protagonista a ningún gobierno ni a los dispositivos estatales y tampoco se deja encuadrar en los idearios nacionalistas. La revista en cuestión –Figuritas, editada semanalmente desde julio de 1936 por Miguel J. Tarallo, Roque Livieri y Ulises M. Peluffo, con oficinas en Avenida de Mayo al 500– es bien descripta por Tato. Aunque algunas informaciones relevantes para la pesquisa (como la tirada o la cantidad de suscriptores) son esquivas, la autora consigue constatar la enorme llegada de la revista.3 La campaña –para saber en qué consiste, lean el artículo– de “malvinización” tiene un éxito formidable y, según lo que muestra la autora, derribando sentidos comunes, no se trata de una operación topdown sino, todo lo contrario, de una construcción que tiene pivotes en lo bajo y lo intermedio (intelectuales casi desconocidos, revistas sin patrocinio estatal, alumnado y magisterio de todo el país). Para que el desconcierto pase de grande a mayúsculo, la autora corrobora que Malvinas como espacio de representación vinculado con la soberanía nacional estaba completamente ausente en la currícula escolar. Para los amantes de los efectos no deseados, la crítica al imperialismo británico desplegada por el semanario infantil, algunas veces fue interpretada mecánicamente como un velado apoyo a las potencias del Eje. Como bien dice la autora, la Segunda Guerra Mundial tuvo “un efecto letal sobre su campaña” y el Profesor Plin (seudónimo que utilizaba el principal ideólogo de la misma, Vicente Cacuri, para publicar y responder a los lectores sobre este tema) tanto como la revista, tuvieron que enfrentar este “dilema” y ese “fuego cruzado” (pp. 84-86).

Luis Esteban Dalla Fontana se formula una pregunta: “Los planes previos a 1982: ¿verdad o solo analogías?”, que nos conduce enseguida en un recorrido del cual esperamos obtener respuestas. Es decir, si fue un “punto de llegada” de elaboraciones anteriores o si, al contrario, los hechos del 2 de abril proyectan su luz hacia el pasado y resignifican elaboraciones preexistentes. Solo este gesto bastaría para consignar el trabajo como atractivo. Sin embargo, hay más: el autor se propone ajustar al máximo la exigencia hermenéutica y estudiar si, efectivamente, alguno de los tratamientos anteriores de la cuestión de la recuperación del archipiélago por vía militar ameritaba llamarse un “plan”. Sobre el punto, nos dice:

“al ser empleado discrecionalmente, usando la analogía y considerando como tal a un propósito esbozado en una coyuntura temporal, provocó que permaneciera en un sector del imaginario colectivo la convicción de que lo que finalmente se concretó en abril de 1982 provenía de un tenaz y constante proceso de pensamiento y análisis desarrollado de forma sistematizada, previsto y organizado desde el surgimiento de aquel proyecto de los años ’40 al que nos referiremos enseguida. Esto nos llevó a cuestionarnos si efectivamente existió antes de aquel mes de abril un plan formal…” (113).

Después de analizar el esbozo de un proyecto de un oficial de la Marina producido en contexto académico y una propuesta del Ministro de Marina al Canciller argentino (ambos de 1941), Dalla Fontana arriba a una conclusión y presenta un hallazgo: a riesgo de disentir con otros militares, asegura que, strictu sensu, no hubo un plan. Pero va más allá. Aunque aquellas elaboraciones de 1941 no hubieran alcanzado ese estatus, reconoce que se plantearon de manera consistente cuestiones que, en 1982, no fueron tomadas en cuenta salvo alguna excepción (como, por ejemplo, qué hacer el día después). El autor también señala con claridad deficiencias en la formación y la ausencia completa de una planificación, con la única excepción de la “operación Azul o Rosario” –desembarco en Puerto Stanley–, que caracteriza de “vertiginosa” (146). Aquí también se visualiza (y no solo en este tramo del trabajo) la pericia del historiador de lo militar: al tratarse de una operación anfibia, nos dice, uno de los principales objetivos era “evitar a toda costa que recrudecieran los celos y la desconfianza que existían desde hacía años entre los uniformados” de las tres fuerzas (146), cuyas diferencias y conflictos internos podían echar por tierra cualquier tipo de trabajo coordinado.

Andrea Belén Rodríguez analiza disputas públicas por el sentido del conflicto bélico de 1982, manifestadas en el centro de la ciudad de Neuquén, al oeste de la Patagonia argentina, en un episodio que inicialmente confrontaba las visiones que tenían sobre el conflicto “[…] dos actores clave de la sociedad y política local: la Iglesia católica y las organizaciones gremiales ligadas a una corriente del Partido Justicialista (PJ)” (176). Para evitar análisis que se reduzcan a la legitimación o el cuestionamiento de la dictadura por conducto del apoyo o el rechazo que podía concitar el inicio del conflicto bélico, Rodríguez escoge el camino de la historia sociocultural de la guerra, menos preocupada por los actores centrales que por desentrañar “…las experiencias, identidades y memorias de aquellos sujetos atravesados por el conflicto bélico” (177). En su trabajo, entonces, el contexto bélico no ocupa el centro de la lectura sino que se convierte en el foco que ilumina para hacer otra historia: la de la sociedad civil y política (esto incluye a la Iglesia y al movimiento obrero organizado de Neuquén) en lo que por entonces no se sabía que era el final de la dictadura. Como en el resto de los trabajos, esta autora también nos regala pasajes donde lo que sobresalen son las incomodidades, los cambios de postura y hasta las francas contradicciones que tienen que enfrentar algunos actores, cuyas manifestaciones propician la deconstrucción de estereotipos cuando no la construcción de actores para nada prototípicos y sobre todo complejos. La mirada local, en este caso, también aporta a enriquecer la hipótesis –casi hegemónica durante años– acerca de los primeros días de la guerra como un “paréntesis” en el cuestionamiento a la dictadura: para algunos actores fue así, para otros, no. La generalización no aplica.

El volumen se cierra con un magnífico texto de Germán Soprano sobre un aspecto muy concreto de la historiografía británica sobre la Guerra de Malvians/Falklands War: “su contribución al estudio de los combatientes británicos y argentinos en las campañas terrestres”. El autor parte de algunos supuestos que tuvo que construir, porque no existe un trabajo previo que se los ofrezca: que esta historiografía británica se apoya en tradiciones intelectuales atentas al tema del combate; que esta guerra, única para la historia argentina durante el siglo XX –y por ende para su historiografía– es una más en la historia bélica contemporánea del Reino Unido y, por último, que si bien ninguna historiografía se sustrae al efecto de determinaciones y relaciones con las agendas políticas de su país, la británica –por enfoque y métodos– podría presentar sobre este tema una relativa autonomía académica. Y se pregunta: “¿qué tenemos que conocer los historiadores argentinos –y más ampliamente los científicos sociales–” sobre la misma “para profundizar o renovar nuestra agenda de investigación sobre esta guerra?” (227). Tras organizar un corpus –que no pretende ser exhaustivo, podría decirse que es una “cata” posible sobre buenas elecciones–, procede a la descripción y el análisis (se detiene sobre las fuentes utilizadas y sobre los temas específicos que abordan dentro del amplio ámbito de la historai militar), subrayando la existencia de una historia oficial –la de Lawrence Freddman, que casi no utiliza documentación argentina–. Soprano, mostrando lo que hace esa historiografía, quita el velo y nos deja ver falta de unanimidad y polémicas internas. Nuevo golpe al sentido común: la historia de los que ganaron no es unánime, ni homogénea. El unanimismo no está de suerte en este libro. Si nos adentramos en los detalles, leemos que oficiales e historiadores ingleses lamentan también falta de planificación, falta de tiempo para trabajar, acusan ignorancia sobre cómo emprender algunas tareas en el terreno (256), es decir, los textos británicos contienen algunas letanías no muy diferentes de las que Dalla Fontana presentaba en clave de críticas cuando se vertían valoraciones sobre la planificación o el desarrollo de operaciones por parte de los militares argentinos. Esto es muy interesante porque, además, tengo la impresión de que en materia de contenido es una convergencia no buscada, sino que simplemente emerge de las perspectivas.

Al contrario, lo que sí parece ir en consonancia con la búsqueda que se propuso el proyecto que precede al libro, cuando Soprano se interna en el análisis de la obra de Helen Parr no es extraño que releve este fragmento: “En 1982 aún estaba cerca el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, y en la década de 1970 la sociedad británica era similar a la que creó el ejército de masas de 1939-45.” (273, la cita corresponde a Parr, 2018: 357, trad. del autor): esta línea, en apariencia sencilla, es crucial para comprender por qué la inclusión de la perspectiva simétrica –que yo pienso en clave de leer la historiografía británica sobre un tema exigiéndole lo mismo que le exigimos a la nuestra– muestra el desequilibrio fundacional de las fuerzas armadas que se enfrentaban tanto como el estupendo acierto científico de incluir las dos grandes guerras del siglo XX para inscribir la de 1982 en esa secuencia.

Para terminar, Soprano nos pone el espejo y nos cuenta que no hay ningún término posible para decir “malvinólogo” en inglés –aunque, me gusta recordar, algunas redes sociales están habitadas por militantes de la supuesta indubitabilidad de los derechos británicos sobre Malvinas (como las cuentas de Twitter de Roger Lorton,4 autor de la falklandstimeline y Steven Potts)–, pero nos deja otras conclusiones todavía más significativas: aunque los historiadores británicos que se ocuparon de la guerra de Malvinas no están exentos de las vicisitudes políticas de su país de origen, no “parecen reconocerse defensores de una causa” y, además, “la historiografía británica de la Falklands War” fue producida “tanto por historiadores militares civiles y como por historiadores militares que son militares (si se me permite la redundancia) y que, al parecer, tienen por referencia los resultados y publicaciones de sus respectivas investigaciones”, teniendo en el caso de los militares no solo el propósito de formar a otros colegas sino también el de producir conocimiento académico (278). El tema de la relación entre Falkland y la identidad británica es muy complejo; inicialmente, se me ocurre que dentro de la enorme cantidad de identidades nacionales que confluyen en esa unidad que es Gran Bretaña, parece lógico que Falklands no ocupe un lugar no digo importante, ni siquiera marginal. Malvinas, además, es el significante de un reclamo soberano que se encuentra activo, frente al cual la comunidad internacional tiene una perspectiva mayoritariamente desfavorable a GB y el gobierno británico, a pesar de los emplazamientos de la ONU, no se aviene a negociar con la República Argentina. Todo esto conspira lógicamente para contar adeptos a algo que no parece tener los componentes de una “causa”. Además, así como la guerra de 1982 no fue la única ni la más importante librada por el Reino Unido durante el siglo XX, la situación colonial con Malvinas tampoco lo es. La primera parte de este último punto (inscribir la guerra en una secuencia de conflictos bélicos) es otra de las conclusiones metodológicas de primer nivel que nos deja Soprano en el cierre del libro.

No he dicho nada sobre otra obviedad desarmante que, por esa condición, me condena a abordarla frontalmente: el libro se inscribe en el tren de una gran cantidad de publicaciones impresas este año (2022), bajo el potente influjo que suele significar, para quienes trabajamos en historia o ciencias sociales, un aniversario con número redondo a la derecha. Tienen razón Tato y Soprano cuando dicen, al comienzo de su introducción, que este contexto ha sido propicio “[…] para dar mayor visibilidad pública a las investigaciones producidas en la Argentina por las ciencias sociales y las humanidades en torno de la denominada ‘Cuestión Malvinas’” (p. 9) –y creo que se quedan cortos, ya que ha sido propicio para cualquier cosa referente a la Causa, a la Cuestión, a la Guerra o a la historia de Malvinas sin más–. Pero la obra que acabo de leer, felizmente, no es el resultado de la publicación a los apurones de unas líneas azuzadas por la inminencia de un aniversario terminado en cero, sino un síntoma de madurez colectiva de investigaciones que pueden inscribir el tema Malvinas en universos más amplios, con propuestas que no solamente tienen una utilidad en el (legítimo) sentido que nuestros diplomáticos, que trabajan muy bien, quieren encontrar siempre en el trabajo histórico sino que la tienen, además, en el (también legítimo) sentido que historiadores e historiadoras damos a nuestra tarea: la de analizar en escenarios o escalas locales problemas que son universales, la de abordar temas que atraviesan no solamente nuestro apasionado interés nacional sino que desvelan a colegas de todo el planeta, la de conectar producciones de sentido para fabricar una historia cada vez más sólida y comprometida no con la moda de la hora sino con la proyección de un conocimiento resistente a la crítica y el paso del tiempo.

El proyecto del que surge este libro, como adelanté al comienzo del comentario, se proponía “examinar los principales conflictos bélicos del siglo XX en la Argentina, en particular las dos guerras mundiales y la Guerra de Malvinas” (9). Y, como se ve, esa secuencia supone una rajadura en forma de zigzag porque nuestro país solo participó activamente de la última, mientras que de las otras dos podría decirse que experimentó consecuencias de todo tipo pero no tuvo participación directa. Ahora bien: la costura del zigzag es exitosa porque la suturan especialistas en historia de la gue- Notas rra. De historia social y cultural de la guerra, según adjetivan los propios directores del proyecto a la hora de narrar la forma en que se auto perciben, la forma en que eligen que sea dicha su preferencia de inscripción.

Por todos estos motivos, este libro es un libro sobre Malvinas, pero no es uno más y, lamento el inevitable juego de palabras, es más que un libro sobre Malvinas. También por los mismos motivos, es muy posible que esta aparente compilación sobreviva largamente a muchas otras, ya que se podrá volver a ella en ocasiones y por necesidades vinculadas con la historia de Malvinas pero también con otros temas.

Notas

1 Lo que regularmente denominamos un PIP, cuyo título es “Argentina y las guerras del siglo XX. Una historia social y cultural de perspectivas y experiencias de civiles y militares argentinos sobre las Guerras Mundiales y la Guerra de Malvinas”.

2 “El Escuadrón de Asia Oriental del vicealmirante Maximilian Johannes von Spee, que había acabado momentáneamente con la presencia británica en el Pacífico Sur, luego de la Batalla de Coronel, planeó hacerse con las Islas Malvinas. Con los cruceros acorazados Scharnhorst y Gneisenau, y los cruceros ligeros Nürnberg, Leipzig y Dresden, intentó apoderarse de la estación telegráfica y el depósito de carbón, y atacar los buques británicos fondeados en Puerto Stanley, pero no lo logró. Sus fuerzas resultaron completamente aniquiladas por la escuadra del vicealmirante sir Frederick Doveton Sturdee. De la escuadra de Spee, solo escapó el Dresden, que posteriormente sería hundido a la altura del archipiélago Juan Fernández, el 8 de marzo de 1915” (24).

3 En un momento señala que la dirección de la revista celebra que, en el contexto de la campaña, solo uno de sus revendedores le había solicitado 6 mil ejemplares (p. 60).

4 Con muy pocos seguidores (unos 1700), una quinta parte de los que tiene, por ejemplo, la cuenta @FITBTourism que organiza el marketing turístico para el Archipiélago.


Resenhista

Darío G. Barriera – ISHIR, UNR-CONICET, Argentina Programa MyAS (UNR).


Referências desta Resenha

TATO, María Inés; SOPRANO, Germán (Dirs.). Malvinas y las guerras del siglo XX. Buenos Aires: M. I. Tato ed., 2022. Resenha de: BARRIERA, Darío G. Autoctonía. Revista de Ciencias Sociales e Historia, v.7, n.1, p. 637-646, ene./jun. 2023.  Acessar publicação original [DR]

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