Ciencias, tecnología y política en el espacio atlántico, siglos XIX y XX/Claves. Revista de Historia/2022

Ya es casi una obviedad empezar señalando que la crisis social y sanitaria que desató la pandemia de COVID-19 tuvo entre sus consecuencias un renovado interés por la historia de la salud, la enfermedad y los saberes a ellas vinculados. Con la mirada un poco más distanciada de las ansiedades inmediatas, esa preocupación coyuntural alentó, para decirlo con las palabras más precisas que usamos para convocar a este dossier, una «voluntad de explorar las dinámicas históricas de los vínculos entre saberes científicos, tecnología y poder político», que tan acuciantes se volvieron en ese contexto.

En la historiografía uruguaya se trata, sin dudas, de un terreno escasamente explorado, como bien se advirtió en esta revista a mediados del 2020 al dedicar una sección a pensar la relación entre «historiografía y crisis epidemiológicas». Quizás por eso, las voces de los historiadores se escucharon poco en los debates públicos atados a las urgencias del momento. Quienes esto firmamos tuvimos entonces la intención de provocar a nuestros colegas para que hablaran de esos temas en un foro que trascendiera fronteras. Con ese cometido, organizamos en 2021 el seminario «Políticas de la ciencia» con apoyo de la Universidad de la República y la École des hautes études en sciences sociales. En sucesivos encuentros a lo largo del año, logramos reunir a estudiosos de las Américas y Europa con aportes que iban desde los comienzos de la edad moderna hasta el presente más apremiante.

Cuando el comité editor de Claves nos invitó a continuar ese esfuerzo en estas páginas, decidimos tratar de abarcar un horizonte espacial y cronológico igualmente vasto: el mundo atlántico desde los albores de la expansión imperial ibérica hasta fines del siglo pasado. Postulamos una definición también amplia de los saberes científicos a considerar, atendiendo, en particular, a la propia historicidad de las configuraciones que el conjunto de saberes llamados ciencias ha asumido, máxime en una óptica de larga duración. Desde esa convocatoria, donde se cruzan y articulan la historia de las ciencias y de los saberes, la historia política y la historia social y cultural, apelamos a artículos enfocados en el análisis de las dimensiones políticas de la producción de conocimiento, de sus circulaciones y de sus usos.

Efectivamente, los trabajos recibidos para este dossier apuntan a examinar circuitos de coproducción de conocimiento y de decisión, actores, redes y espacios políticos del saber, sus procesos de institucionalización y sus formas institucionales, así como diversas modalidades, formales e informales, de intervención científico-técnica en la esfera política. Lo hacen desde escalas geográficas y registros históricos diversos. El recorrido comprende con holgura tres continentes y casi dos siglos, sin alcanzar a desplegar todo el arco cronológico que planteamos inicialmente en la convocatoria.

Así, el dossier se abre con un ejercicio de análisis transnacional acerca del origen y difusión del «cólera morbo» en Asia, Europa y América en el siglo XIX. El artículo de Mariano Monge Juárez se destaca por una atenta revisión de fuentes primarias que le permite un seguimiento minucioso de las discusiones que dieron cuenta de esa experiencia «del Ganges al Río de la Plata». Le importa a su vez mostrar que estos debates tuvieron que ver con la comprensión e interpretación de la «primera pandemia contemporánea». Al señalar que la diseminación de esta enfermedad afectó también el papel social del Estado decimonónico, el autor invita a sacar conclusiones en clave «biopolítica». Abre de este modo la posibilidad de seguir pensando el ciclo epidémico del siglo XIX como sustrato para el desarrollo de las tecnologías de control del cuerpo en base al ya clásico planteo de Michel Foucault.

El segundo texto se mantiene en el mismo siglo, pero se ciñe a la escala nacional. La definición escalar es medular y contundente porque el objetivo es analizar cómo los diversos discursos sobre el paisaje y la geografía fueron piezas claves de las inestables construcciones identitarias de los nuevos países que fueron surgiendo de las convulsiones revolucionarias que pusieron fin al dominio ibérico en América Latina. Para aportar a la abundante historiografía que ha sustentado este postulado en relación a las diferentes naciones americanas, Juan Felipe Urueña Calderón fija su vista en el Chimborazo. Revisa fuentes textuales, imágenes y piezas cartográficas para revelar la imbricación de saberes, tendencias estéticas e intereses políticos que pusieron al volcán en el centro imaginario de la primera república de Colombia. Lo hace a sabiendas de que cada uno de esos artefactos culturales fue, además, objeto de interpretaciones y apropiaciones que sumaron capas de sentido a ese emblema de un proyecto irrealizado, pero latente en sucesivas construcciones políticas.

El resto del dossier se instala con comodidad en el siglo XX sin desbordarse hacia nuestro presente más estricto. Los tres textos se preocupan por entender los procesos de creación de carreras y disciplinas universitarias en los países del Río de la Plata. Mauro Rodríguez se suma a los ya abundantes estudios monográficos sobre las universidades argentinas. Su texto se centra en los orígenes de la Universidad Obrera Nacional en la ciudad de La Plata durante los primeros gobiernos peronistas. Propone con firmeza que esa institución vino a dar respuesta a la demanda de profesionales capaces de insertarse en la economía local, sobre todo en los astilleros y las refinerías de ese importante polo industrial. Da un paso más y postula que lo hizo, a diferencia de los estudios profesionales de ingeniería que existían en otras universidades, con una suerte de dislocación de clase: captando a jóvenes provenientes de los sectores obreros y en interacción con actores relevantes de la industria, incluyendo los ligados a la vida sindical.

María Laura Martínez y Florencia Soria se desplazan hacia la banda oriental del río. La primera ensaya una aproximación a los inicios de la historia de la ciencia como campo disciplinar en Uruguay antes de que promediara el siglo XX. Repasa el acervo bibliográfico y persigue varias trayectorias personales. Destaca a quienes cruzaron el Atlántico para desarrollar esos estudios en estas costas sin descuidar a los pioneros locales que se dedicaron con entusiasmo a su cultivo. A partir de abundantes documentos originales consigue enumerar las obras, los cursos, las conferencias, los espacios institucionales y los modelos analíticos que marcaron esa primera configuración disciplinar que no logró consolidarse. El resultado es la imagen de una incipiente «historia de la ciencia» que tuvo un arranque trunco, quizás ahora recuperado en medio de nuevos esfuerzos por definir sus límites contenciosos entre la historiografía y la filosofía.

Soria, por su parte, se enfoca en una sola peripecia biográfica, la de Roque Faraone, para adentrarse también en un momento iniciático, en el Uruguay de los años sesenta y setenta del siglo pasado, de lo que luego se llamaría «ciencias de la comunicación». Estudia sus aportes al proceso de legitimación de esa nueva disciplina, así como los desplazamientos teóricos y las operaciones políticas involucradas en ese momento álgido de la Guerra Fría. Rescata sus viejas publicaciones, pero también aprovecha, de modo fundamental y con los recaudos del caso, la posibilidad de entrevistar a quien fuera un jugador clave en varias iniciativas locales e internacionales. Así, esta trayectoria intelectual se inserta en un marco colectivo y se revela productiva para pensar las redes supranacionales que promovieron la investigación en comunicación en la región y el mundo.

Hasta aquí la descripción del conjunto de textos que se presenta a continuación. Se trata, como pretendimos desde un inicio, de una serie de contribuciones interesantes para el estudio de las ciencias, la tecnología y la política en el espacio atlántico en los siglos XIX y XX. Pero creemos que es, sobre todo, una intervención desde una de las revistas más importantes en la historiografía uruguaya de hoy para redoblar la apuesta por el desarrollo de la historia de la ciencia en nuestro medio. Que así sea.


Organizadores

Vania Markarián – Universidad de la República, Uruguay.

Rafael Mandressi – Centre National de la Recherche Scientifique, Francia.


Referências desta apresentação

MARKARIÁN, Vania; MANDRESSI, Rafael. Introducción. Claves. Revista de Historia. Montevideo, v. 8, n. 15, p. 1-4, jul./dic. 2022. Acessar publicação original [DR/JF]

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