HOPPENHEIMER, Andrés. ¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro. México: Random House. Mondadori, 2010. 422p. Resenha de: RUIZ, Humberto. Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales, n.17, p.203-207, ene./dic., 2011.

Andrés Oppenheimer es actualmente uno de los periodistas más infl uyentes en lengua española. El inicio del libro que reseñamos, recientemente publicado, centra su argumentación en criticar la insistencia de los latinoamericanos por ensalzar su pasado glorioso en la lucha independentista frente a la colonia española; tema que se va desdibujando para centrarse en lo educativo como materia destacada en el texto. Ambos aspectos están relacionados, pero no creemos que la escasa importancia que se le da a la educación en América Latina, hasta el presente, sea consecuencia del culto a los héroes. Y tampoco, que la atención otorgada por algunos países de la región a la educación de su población, haya disminuido el culto a los héroes de la independencia.

Tenemos la impresión que el interés por la educación en Venezuela está comenzando a cambiar. Pero falta mucho por adelantar en este camino. Por ejemplo, en una de las últimas encuestas de opinión realizada en este país, se señala a la inseguridad como el principal problema, lo cual es una realidad incontrastable. Lo que llama la atención es que la mayoría de los encuestados ubica a la educación en los últimos lugares de sus difi cultades.

En los datos que ofrece Oppenheimer sobre las “200 tops universities” del Times de Londres, en 2010, la primera universidad latinoamericana que aparece en la lista es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el puesto 190. Pero, un año después, es decir, en los datos del 2011, encontramos que ocupa el lugar 222. La única universidad venezolana que aparece en el ranking es la Universidad Católica “Andrés Bello” (UCAB) en el grupo de las 601.

Los ejemplos de países exitosos que analiza el autor señalan a la educación, como el origen de sus logros. Las palabras de la presidenta de Finlandia, cuando Oppenheimer le pregunta cómo hicieron para pasar de ser un país exportador de madera a exportador alta tecnología, son claras y sencillas: “educación, educación y educación”. Similares expresiones las recibe de dirigentes políticos, maestros y familiares, entrevistados en un gran número de países reconocidos por sus logros frente a la pobreza.

Al contrario, en Venezuela no hemos tenido dirigentes políticos en nuestra historia republicana que hayan visualizado esta situación, salvo uno de los más bolivarianos, López Contreras. En el famoso Programa de Febrero de 1936 expresó: “La escuela será lo que sean sus maestros”. Lo lamentable es que eso se le olvidó a casi todo el mundo. Y el esfuerzo iniciado se detuvo.

Dice Oppenheimer que en Singapur no todos quienes lo deseen pueden ser maestros, para esa labor profesional se escoge entre el 30% de quienes obtienen mejores notas en la universidad y un maestro gana tanto como un ingeniero. Por ello, entre otras muchas cosas referentes a la educación, se explica que Singapur pasó de ser un país de semianalfabetos, al fi nal de la primera parte del siglo XX, a una situación que le es hoy reconocida: sus escolares son campeones en las competencias internacionales en ciencia.

El esfuerzo de China en educación va mucho más allá de lo que realiza el gobierno. Es una tarea colectiva en donde la familia tiene un peso muy importante, incluyendo a los abuelos. Pese a ser una sociedad cuyo modelo político es comunista, la educación superior es paga yhan aceptadola instalación de 170 universidades extranjeras, que compiten con las locales en otorgar títulos.

El caso de Corea del Sur es dramáticamente impactante. En 1960, cuando EEUU y otros países occidentales cortaron toda su ayuda económica, sus dirigentes entendieron que debían producir para exportar y subsistir, y educar para producir. Hoy cuentan con empresas multinacionales como Samsung, Daewoo y Hyundai Motors y el 81% de los estudiantes que egresan de bachillerato estudian en las universidades.

En el caso Israelí se repite el interés por la calidad de la educación primaria y secundaria, la formación de los maestros y la internacionalización de las universidades. Pero una cosa llama la atención: la importancia en la producción de patentes. Se destaca que, la ofi cina dedicada a promover la actividad científi ca “no escoge sectores prioritarios de la economía ni industrias estratégicas… evalúan cada proyecto exclusivamente con base en sus posibilidades comerciales”. Contrariamente, escoger áreas prioritarias ha sido una práctica común en nuestra historia en la educación superior, así como en el campo de la ciencia y la tecnología, desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y ahora se repite con aquello de la ciencia pertinente para atender los problemas de las mayorías.

Sobre la realidad latinoamericana Oppenheimer analiza los casos positivosde Chile, Brasil, Uruguay, Perú y Colombia. Así mismo, contrasta los ejemplos de Colombia y Venezuela que hacen recorridos diferentes. Critica fuertemente tanto a su país de origen, Argentina, como México. En el primer caso, cuestiona el temor a comparar sus universidades internacionalmente. Mientras que, con referencia a México destaca el nefasto control ejercido al gremio magisterial, que impide cualquier cambio positivo en la educación.

Las lecciones pendientes en América Latina sobre educación, las concreta Andrés Oppenheimer en doce claves para el progreso: 1. Mirar hacia delante —aquí vuelve a la crítica por la predilección latinoamericana sobre el pasado y las historias patrias; 2. Hacer la educación una tarea de todos; 3. Invertir en educación preescolar; 4. Concentrarse en la formación de los docentes; 5. Darle status a los maestros; 6. Ofrecer incentivos salariales a los docentes; 7. Propiciar pactos nacionales y mantener los programas educativos; 8. Forjar una cultura familiar por la educación; 9. Romper el aislamiento educativo, traer experiencias e incentivar a quienes deseen estudiar en el exterior; 10. Atraer inversión de alta tecnología a nuestros países; 11. Establecer una alianza internacional para presionar cambios positivos en la educación, y; 12. Acabar con la complacencia en las exigencia a estudiantes y maestros y estimularlos por ocupar mejores lugares en el mundo de las competencias académicas internacionales.

Los países que han salido de la pobreza, en los últimos tiempos, no lo han hecho con operativos espasmódicos, ni poniendo trabas y controles a la iniciativa privada. Todo lo contrario, lo han logrado con el esfuerzo sostenido por años del sector privado y el apoyo del Estado. Lo que resulta evidente en el libro de Oppenheimer es que la educación es el factor clave para el éxito económico, la lucha contra la pobreza, la desigualdad social y el atraso.

Afortunadamente, estudios recientes sobre nuestro país, señalan un interés creciente por la educación como un elemento que atraviesa e infl uye positivamente cada uno de los consensos que comparten mayoritariamente los venezolanos. De tal forma que, a pesar de la situación crítica que vivimos, somos optimistas sobre el porvenir educativo del país. Pero, se requiere un gran esfuerzo colectivo, un cambio sustancial en nuestro horizonte cultural y en las políticas públicas.

A quienes comparten el interés por la educación y en especial a los maestros es recomendable la lectura del libro de Andrés Oppenheimer.

Humberto Ruiz C. – Universidad de los Andes. Mérida. Venezuela Acessar publicação original

[IF]

Deixe um Comentário

Você precisa fazer login para publicar um comentário.