SCHAMBER, Pablo. De los desechos a las mercancías. Una etnografía de los cartoneros. Buenos Aires: SB, 2008. 283p. Resenha de: PERELMAN, Mariano. Intersecciones en Antropología, Olavarría, v.10 n.2, jul./dic. 2009.

El libro de Pablo Schamber es el resultado de su tesis doctoral en antropología defendida en 2007 y es un aporte central al estudio del cirujeo en el Área Metropolitana de Buenos Aires por su minucioso análisis y descripción del circuito económico relacionado al reciclaje. Las primeras páginas del libro dan cuenta de la dificultad que se le presentó al autor en relación a su objeto de investigación que estaba en transformación. El cirujeo desde 1997 (cuando comienza a realizar el trabajo de campo) en adelante, sufrió fuertes cambios, tanto en lo referido a la cantidad y composición de las personas que la realizan así como en su interés a nivel político y mediático. Es posible decir que durante los últimos años, el cirujeo se transformó -al decir de Oszlak y O`Donnell (1982)- en una cuestión socialmente problematizada.

Con el desempleo como telón de fondo, así como con la disponibilidad de residuos reciclables, y por la existencia de un circuito industrial que los demande como materia prima, el libro se propone caracterizar a los actores intervinientes en el circuito informal del reciclaje, especialmente a aquellos que lo inician (los cirujas). A contramano de otros trabajos que remarcan las diferencias existentes en la manera en que se desarrollan la recolección y el cirujeo entre los municipios y, sin desconocerlo, su estrategia de investigación “ha sido, por un lado, acompañar el peregrino recorrido de los cartoneros en su tarea de recolección (seguir a la gente) y, por el otro, rastrear el itinerario de los materiales recolectados en el proceso valorativo que transforma desechos en mercancías (seguir las cosas)” (pp. 12-13) lo que hace que el estudio tenga una dimensión metropolitana.

El libro puede dividirse en dos partes. En la primera, el autor refiere al “cirujeo” en general (capítulos 1 al 10); en la segunda, focaliza su análisis en una cooperativa de cartoneros (capítulos 11 a 17). Los primeros capítulos de la primera parte están dedicados a realizar una “arqueología del cirujeo”. Su rastreo comienza hacia 1860 y termina en la actualidad. Divide el período en tres. Uno que va desde 1860 (momento en que se “privatiza” la basura) hasta 1890 (cuando comienza a pensarse en cerrar la quema). Si bien durante este período, el tratamiento de los desechos se efectuó por “quema a cielo abierto”, el autor remarca que existió una pugna entre dos ideas diferentes: la quema y la incineración. En la primera se privilegiaba el reciclaje y las utilidades, mientras que en la segunda, la estética y la salud pública. Durante este período existe un cuestionamiento hacia los rebuscadores (nombre con el que aparecen en las fuentes municipales) por parte de los “empresarios de la basura” y de la Municipalidad, por no permitir obtener mayores beneficios ¿a quién? de los residuos. Es necesario mencionar que la Municipalidad cobraba un canon a las empresas que podían reutilizar de los residuos lo que quisiesen, a la vez que tenían la obligación de quemar el resto. También aparece una crítica por la manera en que los cirujas trabajaban. Ante los continuos cuestionamientos en relación a la manera de deshacerse de los residuos, se comienza a implementar la incineración tanto domiciliara como en usinas. El autor marca así un segundo período ente 1910 y1977, momento en que se prohíbe la incineración y se cierran los basurales a cielo abierto que funcionaban en paralelo con al método de eliminación. Es en los basurales donde se desarrollaba el cirujeo. Si en las fuentes oficiales (como las Memorias Municipales, informes de comisiones, etc.) antes se hablaba de rebuscadores y empresarios de la basura, durante este período se comienza a hablar de cirujas y de acopiadores/ intermediarios “que compran a un precio vil” (p. 49). La mayor crítica realizada en esta época con respecto a la recolección informal es de índole médico-sanitaria y médico-social. La manera con la que el autor decide complementar el uso de fuentes es con el relato de un “ciruja de toda la vida” a quien llama Pedro. De ella se desprenden una serie de cuestiones importantes para analizar la práctica de los cirujas en la época que el autor no analiza y deja a la imaginación del lector (lo relativo, por ejemplo, a las relaciones al interior de la quema entre acopiadores y cirujas cosa que probablemente haya contribuidos a configurar “el circuito industrial” de recuperación por aquel entonces). Resulta interesante, también, marca resta construcción que los cirujas hacen en torno a la vida allí, dónde se pondera ese pasado en que el cirujeo te permitía tener un buen nivel de vida (“mi primo que trabaja en la construcción como albañil, ganaba por semana lo mismo que yo en medio día en La Quema” (…)”los parientes míos que trabajaban en la quema cada uno tiene su coche, todo de La Quema” dice Pedro), y preguntarse hasta qué punto el paso del tiempo, las condiciones del cirujeo en la actualidad y la justificación de realizar la actividad en un momento en donde los índices de empleo eran altos están presentes en los imaginarios de aquella época.

El tercer capítulo contiene uno de los aportes más importantes que tiene la investigación. En él analiza el tercer período, comenzado en 1977 con la creación del Cinturón Ecológico y que continúa hasta la actualidad. Dice el autor que este período se basa en el enterramiento indiscriminado de la basura a la vez que hay una “represión humanitaria” del cirujeo. Durante este período a la vez que se prohibió el cirujeo, se fue gestando un gran negocio del que los cirujas fueron despojados, al privilegiarse el enterramiento indiscriminado por sobre el reciclaje. Resulta interesante, a la vez, remarcar que en el marco de un gobierno autoritario, represivo, la eliminación de ciertos sectores de la población se haya planteado a partir de discursos políticamente correctos. Pero a su vez, es importante remarcar cómo estos discursos excluyentes continúan permeando hasta la actualidad las políticas en relación al tema. El autor reconoce, a su vez, un intento de “integración” de los recuperadores a la gestión (en concordancia con los cambios en los ideales sobre el cuidado del ambiente) que hasta la actualidad ha quedado en el ámbito de lo formal.

En los capítulos siguientes el autor realiza una caracterización acerca de cómo se realiza la actividad. Comienza analizando los sentidos que se le han otorgado al término ciruja y a la actividad. Son unas pocas páginas pero de una gran riqueza que dan cuenta de manera esclarecedora la forma en que están concebidos los cirujas y con qué actividades está relacionada la actividad. Así, el autor plantea que con el término se ubica a vagabundos, homeless, gente que recolecta, vagos, etc. Da cuenta de la carga peyorativa que el término ciruja tiene y por qué se comenzó a utilizar el término cartonero o recuperador (en apariencia más neutros) para hacer alusión a ellos. Así, nos pone de manifiesto que los términos con los que se nomina a las personas no son simples actos de nombramiento y tienen que ver con factores ideológicos que se ponen en juego.

Luego, el autor diferencia entre dos grupos sobre la base del tiempo de ejercicio de la actividad: los estructurales que se pueden dividir en históricos y recientes; y los coyunturales, subdivididos en dos grupos más: los desempleados de la década del noventa y los estimulados por la devaluación. La división entre históricos y recientes es un gran avance para pensar y problematizar el lugar común en el que han caído los estudios referidos al cirujeo en relación a la “novedad” que significa para los “nuevos” la realización de la actividad. Siguiendo su distinción entre estructurales y coyunturales es válido preguntarse ¿quiénes accedieron al cirujeo como “refugio” (palabra que usa el autor en la introducción) ante el desempleo? Y más aún, dentro de los denominados coyunturales, ¿cuántos serán en realidad “estructurales recientes”?

Una vez caracterizado los grupos, describe de manera detallada los materiales que recolectan y la forma en que los clasifican, y refiere, de manera breve, a la confección de recorridos y de clientes (personas que les reservan el material para una entrega personalizada). También describe de manera sumamente detallada el funcionamiento de los trenes y camiones que trasladan cartoneros y la manera en que está confeccionado el circuito industrial de reciclaje (lo que llama “eslabones de la cadena productiva” formado por los cartoneros, la industria y los depósitos polirubro y especializados). Aquí, a partir del uso de estadísticas y de la realización del trabajo de campo, el autor decide tomar un camino descriptivo más que analítico y pone énfasis en dar cuenta del recorrido de los materiales descriptos anteriormente, por sobre las relaciones que se generan entre los actores intervinientes que quedan desdibujados.

La segunda parte del libro hace referencia a la Cooperativa Nuevos Rumbos. El autor aclara que en ella cumplió un doble rol, el de antropólogo investigador así como la de asesor técnico y que la elección de la cooperativa remitió a la cercanía con su universidad y por la manera de expresarse de su fundador, Pepe Córdoba. Muestra cómo de manera ciertamente paradójica, formar parte del núcleo duro de la cooperativa fue alejando a los integrantes del cirujeo para “insertarse con una actividad laboral concreta”. Describe quiénes son los proveedores (cirujas) y los compradores (intermediarios) de la cooperativa y los vínculos que fue adquiriendo con ONGs y agencias estatales. Su descripción deja la puerta abierta para poder analizar la importancia del parentesco, de ser vecino o allegado en la conformación de redes para poder progresar en el cirujeo e incluso “salir de él” intentando formalizarse en la actividad.

En las conclusiones marca su posición sobre el lugar que los cartoneros deberían tener en función al sistema de gestión. En el marco de un proceso que debería dirigirse a la minimización de producción de materiales y al rehúso y reciclado del resto, plantea que se debería ir hacia un “reconversión laboral de los cartoneros”.

El libro deja abierta una serie de caminos y esboza temas que sería interesante seguir trabajando y problematizando especialmente en relación a la manera en que se estructuran las relaciones económicas a nivel de los vínculos personales entre diferentes actores de la cadena productiva así como hacia el interior de los actores. Al poner tanto énfasis en la descripción del circuito, este nivel más micro, relacionado con las relaciones entre las personas que van configurando y enganchando a los eslabones, queda desdibujado.

En suma, el libro es un aporte importante para el estudio del cirujeo ya que describe de forma clara y aportando una gran cantidad de datos (construidos a partir de fuentes primarias y secundarias) el circuito por el cual los desechos, transformados en mercancías a partir de la recolección informal de los cirujas, llegan a la gran industria y son reciclados e insertados en el mercado de consumo.

Referências

Oszlak, O. y G. O’Donnell 1982 Estado y políticas estatales en América Latina: hacia una estrategia de investigación. Revista Venezolana de Desarrollo Administrativo1: 75-105.

Reseña de Mariano Perelman – CONICET, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. E-mail: [email protected]

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