Apresentação

como objetivo de esta compilación analizar la importancia de la articulación política de la que fueron protagonistas las élites en la configuración, dinámica y subsistencia de las monarquías modernas, con el objeto de contribuir a un debate que sigue enriqueciéndose con aportes de variedad geográfica, temática y metodológica1.En ese sentido, nos sentimos gratificados de proponer la lectura y discusión cinco trabajos que representan variadas miradas sobre la cuestión, con una diversidad temporal y analítica tan amplia como la proyección geográfica que abarcan. En efecto, recorreremos con variedad de enfoques teóricos, una serie de trabajos que nos permiten ver como las redes vinculares que cruzaron los océanos de una Monarquía pluricontinental como la Hispánica, comunicaban decisiones políticas, reclamos y peticiones, armonías y conflictos, armas y soldados, mercancías de todo tipo e ideas y valores.

Las más actuales perspectivas historiográficas han puesto en debate la noción de una monarquía moderna absolutista y centralizada. Superando incluso los límites de la configuración política de los dominios europeos en el Nuevo Mundo, estas perspectivas han permitido debatir no sólo el vínculo que unía estos complejos políticostransatlánticos, sino también repensar los lazos económicos en sus más diversas manifestaciones; los procesos de conformación de las sociedades coloniales, los imaginarios colectivos, etc. Esta propuesta no buscó exponer, exclusivamente, los avances del conocimiento disciplinar sobre la presencia, acceso, control o conflictos en torno a los espacios burocráticos que más han sido abordados, por mencionar algunos ejemplos, los Cabildos o las Audiencias. Hemos pretendido analizar el rol articulador, en el mundo moderno, de las élites, como mediadoras políticas que hicieron posible de distintas maneras la pervivencia del vínculo colonial, su evolución, antes de ser los impulsores y protagonistas de su crisis.

Sin pretender más que una breve introducción a este dossier, y solo al efecto de trazar algunas referencias bibliográficas que no se pretenden como un detallado estado del arte, destacamos la importancia que desde hace ya varias décadas han tenido los estudios referidos a las élites del mundo moderno, especialmente en el mundo colonial . De todos ellos puede resumirse la meridiana importancia que tiene para una renovada historiografía política la necesidad de pensar el ejercicio, la gestión del poder político, como el resultado de un complejo mecanismo de diálogo y confrontación de intereses de todo tipo, que sin negar pretensiones de centralización, chocaban necesariamente con poderes locales fuertemente arraigados, limitaciones geográficas, económicas, etc.

Uno de los aspectos más interesantes en los estudios de la configuración del ejercicio del poder político de las monarquías modernas es el complejo entramado de lealtades y complicidades que rodeó a quienes tuvieron cargos de gestión de relevancia. Pequeños círculos de confidentes y allegados constituían entornos de poder de distinta dimensión. Si podemos hablar de una corte virreinal como la limeña,  por su dimensión y alcances, probablemente resulte exagerado proponer como tales los círculos de poder político que rodearon a Gobernadores o Capitanes Generales de otros enclaves de la Monarquía Hispánica, pero no por ello debemos descartar la presencia de redes vinculares que rodearon a los mandatarios, ni eludir su análisis. El ejemplo que nos acerca Antoni Picazo Muntaner en “A la sombra del poder. Administración y corrupción en las Filipinas, el caso de Manuel Estacio Venegas”, nos invita a reflexionar acerca de los enormes alcances geográficos que las mismas prácticas políticas podían alcanzar. En efecto, más allá de los rasgos peculiares que el caso del canciller de la Audiencia Venegas sugiere, con acciones que incluyeron la acumulación ventajosa de encomiendas; distintas acciones de presión sobre competidores mercantiles; el ocultamiento de cédulas y disposiciones reales que afectaban sus intereses más inmediatos, hasta el destierro y el asesinato de opositores y adversarios; un interesante ejemplo para indagar acerca de la dinámica de estos grupos de poder. La distancia geográfica –no sólo de la misma metrópoli, sino de otros centros de poder, como Nueva España –sumadas a la autonomía mercantil que la región de las Filipinas detentaba, son factores decisivos para explicar las formas que adquirió la conducta política de estos “validos” que se constituyeron en auténticos exponentes de una autonomía política que merecen nuevos y exhaustivos trabajos que permitan explicar en clave local y global, esta “pragmática” política que, lejos de ser un rasgo distintivo de una región, probablemente fue más omnipresente de lo que pensamos.

En “Da cidade à república das letras. Jesuítas, administração vice-real, grupos letrados (México, sécs. XVI-XVII)”, Anderson Roberti Dos Reis discute la hipótesis central de trabajos como el de Angel Rama, La ciudad letrada, poniendo en cuestión la pertinencia de esta imagen tan cristalizada en la historiografía colonial de una orden religiosa siempre cercana –sino parte –del poder político central. Más que haber sido la columna vertebral del sistema ordenado, jerarquizado y concentrado del poder de la monarquía absoluta, el autor nos propone una visión más a tono con una renovada historiografía del derecho y de la política. El debate, que no elude cuestionar el propio concepto de poder que Rama y otros autores han insistido en utilizar para fortalecer su hipótesis, concluye en aceptar la imagen corporativa de una monarquía que, lejos de constituirse en una unidad monolítica y coordinada, se debe pensar generales y virreyesindianos haya sido el constante reclamo de tropas, pertrechos y fondos suficientes para el sostenimiento de una campaña que tuvo siempre dos frentes muy claros: el de la resistencia indígena y el del asedio de potencias extranjeras, evidente, este último,en enclaves como el de la Habana de fines del siglo XVIII. La gestión de la defensa fue, como señala nuestro coautor, una demostración de cómo las experiencias militares de muchos de los responsables políticos destinados a Indias, migraban desde frentes europeos a americanos, debiendo hacer frente muchas veces a factores locales con recursos locales, particularmente palpable en la multiétnica composición de la tropa, o en la necesidad de adaptar medidas a las condiciones del medio.

Finalmente, en nuestra propuesta titulada “Los Gobernadores de Buenos Aires a mediados del siglo XVII: mediación y conflicto en los confines de la Monarquía Hispánica”, intentamos analizar el entorno de relaciones que rodeaba a los gobernadores del puerto bonaerense en un períodohistórico en que su vocación portuaria está claramente definida. Los máximos representantes de la autoridad real en este enclave fronterizo fueron parte sustancial de ese mecanismo de mediación política que, muchas veces, los hizo aparecer más como voceros de los intereses locales. Justamente esa compleja trama de relaciones –parentescos, fianzas, amistades, complicidades, etc. –fueron vitales para sostener una ingeniería política que pudo sobrevivir tantos siglos.

Las élites coloniales no pueden explicarse sino con relación a (I) sus vínculos con los distintos espacios administrativos americanos y peninsulares; (II) su participación en la producción; (III) la fiscalidad o el comercio; (IV) su propia dinámica de renovación y reproducción; (V) sus tensiones internas, etc. en un proceso que, por siglos, constituyó un verdadero mecanismo de flexibilidad y tolerancia, más que de centralización metropolitana. Fue intención de esta convocatoria contribuir a demostrar que esta articulación, esta “cesión” de poder del poder central a los poderes periféricos, no era necesaria o totalmente, una merma del poder de la monarquía, sino una estrategia que permitía incluir a estos lejanos grupos de poder, en la misma red de poder político que permitió sostener por siglos el vínculo colonial. Discutir si se puede justificar un rol de “garante” del absolutismo monárquico de la Compañía de Jesús en el Nuevo Mundo; analizar la gestión de un “valido” acusado de tiranía en las Filipinas del siglo XVII; describir los mecanismos de conformación de redes mercantiles y políticas y sus conflictos en puerto bonaerense; así como sumergirnos de lleno en un aspecto tan concreto de la gestión de gobierno como lo fue la defensa y fortificación de la Habana del XVIII, son pasos en ese sentido.

Buenos Aires, agosto de 2014.

Prof. Dr. Oscar José Trujillo (Universidad Nacional de Luján –Argentina).

Notas

1 Por citar dos ejemplos acerca de la importancia del rol “integrador” de las élites de poder en las monarquías modernas, YUN CASALILLA, Bartolomé(dir.). Las redes del Imperio. Elites sociales en la articulación de la Monarquía Hispánica, 1492-1714. Madrid: Marcial Pons, 2009; y CARDIM, Pedro, FREIRE COSTA, Leonor y SOARES DA CUNHA, Mafalda (orgs.).Portugal na monarquia hispânica:dinâmicas de integração e de conflito. Lisboa, CHAM-Red Columnaria, 2013.

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