“Pájaros sin nido”: delincuencia, contexto regional y redes sociales en Chile central: Los Andes, 1820-1865 | Abel Cortez Ahumada

No se trata de un estudio ornitológico, sino más bien de historia social local. El empleo de títulos de fantasía deja perplejas a las personas, no dicen absolutamente nada o desorientan; por esa razón el autor aclara el contenido en una larga explicación: “Delincuencia, contexto regional y redes sociales en Chile Central. Los Andes, 1820-1865”.

El señor Cortez, magíster titulado en la Universidad de Chile, nos atiborra con sus antecedentes en la cubierta posterior de su libro. Cuenta, además, con el aval del doctor Eduardo Cavieres, que lo presenta en una introducción, también de título largo y complejo: “Vivir y pensar y conservar la historia. Lo local y particular. La sociedad tradicional de Los Andes”. Son tres títulos para seis páginas de escrito.

La investigación es interesante y ha sido hecha con entusiasmo, aunque presenta problemas metodológicos conceptuales y prácticos. Emplear la idea sociológica de “redes sociales” no parece muy adecuado, porque red sugiere una estructura amplia, trabada, con muchas ramificaciones y duradera en el tiempo. Así, por ejemplo, puede hablarse de la red de comercio, la red de agentes, la red de filatélicos, etc.; no parece, de ninguna manera que puedan llamarse redes el encuentro y colaboración de dos delincuentes para un hecho específico y que luego se separan para no volverse a ver jamás. Tampoco que cuatro o cinco sujetos de la misma calaña se reúnan en una chingana y acuerden repartirse un botín o que uno u otro acuda a un reducidor de especies. Por supuesto que todos esos elementos y muchos más se entrecruzan en un contexto general, pero no constituyen redes, son fortuitos y eventuales, dispersos en el tiempo y en el espacio. Si no se atiende a esas características se está efectuando un planteamiento equivocado.

En este tema se produce una incongruencia entre la palabra y el concepto. Cada vocablo tiene un significado preciso y un poder de sugerencia, que es distinto a lo que el cientista social necesita expresar. Al anunciársenos redes sociales de delincuencia, inmediatamente, sin consideraciones abstrusas, pensamos en organizaciones más o menos estables, con su sistema de operar y cierta eficacia y no en hechos esporádicos.

Para el libro de Cortez, un subtitulo adecuado debió referirse sencillamente a la delincuencia y su modo de operar.

Algunas consideraciones sobre delincuencia y bandidaje precisan el alcance de ambos términos; faltó, sin embargo una referencia al bandolerismo, la acción de bandas organizadas, que actuaron en Chile Central.

El autor puntualiza muy bien los factores que condicionaron la delincuencia, tales como la subdivisión de la propiedad, las formas esporádicas del trabajo, la desocupación y el vagabundeo. A nuestro juicio faltaron otros aspectos, acaso tanto o más importantes. Los ciclos climáticos, con años secos y lluviosos, que imponían a la agricultura períodos de bonanza y de miseria, afectando la estabilidad de los campesinos. La actividad minera, con sus auges momentáneos y depresiones, que también afectaban y desorganizaban a los peones. También los espacios vacíos en el campo, entre hacienda y hacienda y el espíritu solidario entre la gente pobre, que otorgaba amparo a cualquier malandrín o vago. El régimen de contratación de peones y braceros, basado en la entrega de mercancías con el compromiso de trabajo, se prestaba al incumplimiento y la fuga. La existencia de una ganadería abierta o semisilvestre, carente de cercos y de estabulación, facilitaba el robo de ganado mayor y menor. Finalmente, hay que tener en cuenta la debilidad de la acción policial y las condiciones precarias de los recintos carcelarios.

Los factores señalados por el autor y los que agregamos nosotros son sobradamente conocidos de los investigadores con experiencia a causa del trajín en los archivos en toda clase de temas, aunque no se relacionen con la delincuencia. Para los jóvenes, en cambio, todo resulta novedoso y creen haber hecho buenos descubrimientos. Es una situación que se repite considerablemente en muchas publicaciones. También ocurre que desconocen trabajos anteriores, como ocurre en la investigación que comentamos respecto de El espacio rural Longaví Ñuble que publicamos en Cuadernos de Historia el año 1997.

En mérito del señor Abel Cortez hay que destacar que su acercamiento al tema de la delincuencia en Los Andes es honestamente histórico, sin desviaciones ideológicas ni teorías preconcebidas.

Para concluir, hay que señalar que la expresión escrita del autor es generalmente clara, aunque comete deslices idiomáticos que son insoportables. Abusa hasta el infinito de la disparatada expresión y/o, que no tiene la menor justificación, en cuanto las proposiciones copulativas y disyuntivas no se contradicen necesariamente. Digamos que “caminos públicos y/o vecinales” (pág. 72) puede expresarse simplemente como “caminos públicos y vecinales”, en el entendido de que pueden ser unos y otros o ambos a la vez. En algunas páginas la cantidad de y/o hace de la lectura una verdadera carrera de obstáculos. Y para mayor abundamiento aparece la virgulilla (/) hasta en unos títulos, como en Peones/gañanes y en el más inverosímil aún de Comunidad/es. ¿Qué quiso expresar el autor?

Es indudable que los cientistas sociales y quienes trabajan en la historia se han apartado de las humanidades y son incapaces de emplear el idioma de manera correcta y/o fluida. Se complacen, además, en utilizar términos extraños, extranjerismos e inventar palabrejas raras, que dan apariencia de una gran sabiduría.

Nuestro autor, en seis líneas de la páginas 141, usa los vocablos “reterritorialización”, “desterritorialización”, “desterritorializada”, “desterritorialización” y para complicar aún más el trabalenguas, agrega “reestableciendo”.

La transmisión del pensamiento requiere claridad y sencillez de lenguaje, conocimiento de las normas idiomáticas, sentido de la armonía y cierta intuición estilística. Todo ello se logra con vastas lecturas de autores experimentados, ojalá novelistas antiguos y actuales, y ponerse en actitud defensiva frente a los especialistas de cualquier ciencia esotérica.

Los profesores y los “maestros” no deben descuidar los pasos de sus discípulos.


Resenhista

Sergio Villalobos R. –  Universidad de Chile.


Referências desta Resenha

AHUMADA, Abel Cortez. “Pájaros sin nido”: delincuencia, contexto regional y redes sociales en Chile central: Los Andes, 1820-1865. Santiago: Ediciones Pocuro, 2008. Resenha de: R., Sergio Villalobos. Cuadernos de Historia. Santiago, n.32, p. 142-143, Marzo, 2010. Acessar publicação original [DR]

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