A cien años de la revolución rusa: comunismo y anticomunismo en América Latina | Claves – Revista de Historia | 2017

Desde su concreción en 1917 la Revolución Rusa fue una referencia para fuerzas políticas y sociales de izquierda y de derecha en todo el mundo. Mientras sus partidarios adoptaron y adaptaron modelos, ideas y actitudes de la primera revolución socialista triunfante de la historia, sus detractores la transformaron en un espejo no deseado y temido, por lo general sobredimensionando su influencia en las distintas realidades locales.

En América Latina, el comunismo se fue expandiendo a través de la formación de partidos y de su incidencia en movimientos sindicales, sociales y culturales y en la atracción que generó entre jóvenes intelectuales. Desde la perspectiva de sus adversarios, a partir de las décadas de 1920 y 1930 este se transformó en un “peligro real” y fue su fuerza (auténtica e imaginada) la que originó el anticomunismo como movimiento organizado en el que participaron muy diversos actores sociales. En adelante la díada comunismo-anticomunismo estructuró gran parte de los conflictos del siglo XX, tornándose central en el contexto de la guerra fría.

El anticomunismo fue mucho más que un rechazo al comunismo como ideología o al modelo soviético y a los partidos comunistas locales. Bajo ese paragua se cobijaron fundamentalmente las derechas, pero también socialistas, liberales y católicos que coincidieron en algunos tópicos y aliados, pero por lo general se diferenciaron en sus estrategias para contrarrestar -o eliminar – al enemigo “comunista”, identificado con proyectos muy variados, muchos de los cuales no tenían ningún punto de contacto con las ideas sustentadas por dicha doctrina. Sin embargo, las grandes oleadas de anticomunismo parecen haberse correspondido con momentos en los que los comunistas lograron constituirse como vehículos y/o aliados de luchas sociales concretas radicalizadas, con intentos de consolidación de frentes de izquierda y con procesos de crecimiento de los partidos políticos comunistas o de las ideas marxistas en las sociedades latinoamericanas.

Los artículos que componen este dossier son el resultado de investigaciones centradas en períodos y espacios geográficos diversos, examinan actores sociales muy variados y, en su conjunto, comprenden gran parte del siglo XX, hasta la década de 1970. A pesar de su diversidad temática y cronológica, se reconoce como denominador común la preocupación por los procesos de recepción y reformulación o adaptación de ideas desde el espacio euroasiático hacia América, pero también dentro del continente americano, donde se generaron redes de intercambio y sociabilidad y circuitos específicos. Se trata, por lo tanto, de contribuciones que ponen el foco en los agentes transmisores (exiliados, intelectuales, clérigos, activistas políticos, entre otros) y en los vehículos que hacían posible esta circulación en un mundo cada vez más conectado (textos teóricos, pero también publicaciones periódicas, literatura formativa e intercambios epistolares).

El texto de Roberto Pittaluga, “Entre el exilio y la revolución: KominAlexandrovsky, Anatol Gorelik y Mijail Yaroshevsky”, es novedoso en el sentido que examinando los escritos publicados por tres exiliados/inmigrantes rusos en Argentina con respecto a la revolución bolchevique explora algunos de los procesos de recepción del comunismo en América Latina. Los exiliados eran una especie de observadores privilegiados, alejados de los acontecimientos, pero conocedores del trasfondo político y cultural en donde estos ocurrían. Al publicar sus informaciones, sus interpretaciones y apreciaciones en castellano o al compartirlas en círculos revolucionarios argentinos cumplían una labor trasmisora muy importante. Pittaluga analiza la evolución de sus escritos en relación a la dramática revolución rusa tomando en cuenta tanto sus posiciones ideológicas como sus trayectorias anteriores y sus variadas fuentes de información. En cierta medida, estos exiliados personifican el inmediato proceso de internacionalización de los significados de esta revolución que hizo “temblar el mundo”.

El artículo de Nerina Visacovsky, “Entre odas a Sarmiento y la fe bolchevique: Aníbal Ponce y sus marcas en la cultura comunista”, es un aporte más al conocimiento de Aníbal Ponce como intelectual que ha tenido una impronta en la cultura comunista argentina, principalmente en temas educativos. Ponce ha sido estudiado y sus intentos por vincular el marxismo argentino con la tradición nacional positivista-liberal y eurocéntrica han sido motivos de numerosas críticas. Sin embargo, Visacovsky nos propone ver más allá de este aspecto sus contribuciones pedagógicas y considerar su trabajo como el de un intelectual cuyo pensamiento estaba volcado a la práctica y que tuvo efectos serios en ella.

Jaime Ortega en su artículo, “¿Una “Nueva Época” del Partido Comunista Mexicano? Rupturas y continuidades en el comienzo de la década de los 60´s”, analiza la revista teórica Nueva Época considerándola como un punto de inflexión importante, o más bien un período de primera inflexión, en el proceso de renovación ideológica de los comunistas mexicanos. Su mayor contribución radica en que detecta y analiza ya a comienzos y mediados de la década de 1960 un proceso ideológico y político que es mucho más visible en revistas y textos posteriores. Ortega nos muestra los primeros pasos de los comunistas mexicanos que los llevaran a superar rigideces ideológicas y a explorar nuevas interpretaciones ideológicas de la historia y de la configuración social mexicana, iniciando un despegue de toda una trayectoria que los ligaba a la ideología oficialista de la revolución mexicana.

El texto de Mario Santiago Jiménez, titulado “Las revoluciones Rusa y Mexicana en la visión conspirativa de los grupos secreto-reservados mexicanos: Tecos y El Yunque (1934-1964)”, nos introduce en el universo católico intransigente mexicano de la primera mitad del siglo XX. A partir del análisis de fuentes diversas -de las organizaciones estudiadas, de archivos eclesiásticos y orales-, el artículo analiza cómo se gestó, consolidó y transmitió a través del tiempo el vínculo entre ambas revoluciones. La investigación destaca dos aspectos relevantes a la hora de comprender este fenómeno. En primer lugar, desmenuza la centralidad del trasfondo conspirativo que sostiene la ideología de estos grupos e identifica la amenaza comunista en acontecimientos y actores sociales muy diversos. En segundo lugar, el autor comprueba que esto fue posible, en gran medida, debido a la circulación continental y transnacional de literatura formativa y de sacerdotes que acercaron a organizaciones con ideologías y proyectos en común.

El artículo de Juan Luis Besoky -“El discurso anticomunista en las publicaciones del peronismo de derecha”- representa una contribución a los campos de estudio sobre el peronismo y sobre las derechas en Argentina. Focalizado en un período y un sector ideológico que han recibido escasa atención historiográfica, Besoky presenta y analiza una serie de grupos y publicaciones autoidentificadas como peronistas que pueden inscribirse en el espectro de la extrema derecha, con destacada actuación en las década de 1960 y 1970. El ingrediente “anticomunista” venía siendo una constante en el discurso de esta tendencia desde las primeras manifestaciones nacionalistas. Sin embargo, la Revolución Cubana y sus repercusiones más inmediatas en el movimiento peronista –entre las que sobresalen las escisiones que confluyeron en una Izquierda Nacional- radicalizaron el discurso y las prácticas de los grupos antimarxistas que buscaban recuperar valores nacionalistas, católicos y antiizquierdistas.

En suma, los artículos incluidos en este núcleo temático suponen un aporte significativo en la medida que contribuyen al desarrollo de dos campos del conocimiento: la historiografía del comunismo y la del anticomunismo en América Latina durante el siglo XX. Cabe subrayar la transversalidad de estos enfoques que admiten (y convocan a) perspectivas menos estancas que las resultantes de la historiografía de las izquierdas y las derechas (en clave política, pero también cultural), de las relaciones internacionales o de la historia de la historia social, por nombrar a las más evidentes.

Sin embargo, reflejan también lo que nosotros, los coordinadores, consideramos como una de las principales limitaciones de la historiografía existente: la desconexión entre dos campos que generalmente son estudiados por separados a pesar de que, como señalamos al inicio, han estado históricamente ligados e interrelacionados. La lucha política e ideológica los ha unido obviamente y a pesar de tener fuentes de inspiración externas a sus rivales locales e inmediatos, partidos comunistas y fuerzas anti-comunistas nacionales han impactado unos en otros y viceversa, replicando a veces actitudes, argumentos, temas de interés, formas de difusión propagandística y moldeándose mutuamente en una relación dialéctica. Anotamos esto no como conclusión de investigaciones que aún no se han desarrollado suficientemente, sino como una hipótesis que debería contrastarse empíricamente en futuras investigaciones y, a la vez, podría contribuir a repensar temas y problemas que se han desarrollado por carriles separados, sin una conexión evidente.

Otra limitación expresada por las contribuciones aquí incluidas es la tendencia aún predominante en los países latinoamericanos a los estudios del comunismo y el anti-comunismo en una dimensión nacional, con insuficientes incursiones en las dimensiones internacionales y latinoamericanas. Esta reciente preocupación por la recepción y traducción de ideas globales en escalas nacionales o regionales se beneficiaría de abordajes que consideraran espacios más amplios, que permitieran apreciar simultaneidades, regularidades y peculiaridades, brindando, a la vez, un escenario más completo y complejo para la reconstrucción de redes y circuitos de alcance transnacional. Sin dudas, una línea de investigación con estas características supone un esfuerzo colectivo y un desafío heurístico e interpretativo que esperamos haber contribuido a visibilizar.


Organizadores

Magdalena Broquetas – Universidad de la República, Uruguay.

Gerardo Leibner – Universidad de Tel Aviv, Israel.


Referências desta apresentação

BROQUETAS, Magdalena; LEIBNER, Gerardo.  Presentación. Claves. Revista de Historia. Montevideo, v.3, n.5, p. 1-5, jul./dic. 2017. Acessar publicação original [DR]

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