Hombres en Movimiento. Deporte, cultura física y masculinidades en Argentina 1880-1970 | Pablo Scharagrodsky

En 1861, Massimo D’Azeglio dejó una sentencia para la historia: «hemos formado Italia, ahora hay que hacer a los italianos». Su frase se transformó en una hoja de ruta para los movimientos nacionalistas de las postrimerías del siglo XIX y condensaba los pasos a seguir en la formación de los hombres y las mujeres de esas naciones que se estaban gestando. En este proceso comenzó a primar una marcada voluntad de las personas de identificarse emocionalmente con su nación. Pablo Scharagrodsky ha analizado en diversos trabajos como contribuyó la cultura física en este involucramiento emocional y como influyeron el Estado, las elites y las organizaciones creadas a tales efectos.

Estas cuestiones el autor las trabajó tanto en lo concerniente a lo ocurrido con las mujeres como con los hombres. En el primer caso, esto fue plasmado en Mujeres en Movimiento. Deporte, cultura física y feminidades. Argentina 1870-1980. En esta oportunidad, el autor viene a cubrir un sugerente vacío historiográfico como lo fue la carencia de estudios que ausculten como se fueron conformando las masculinidades en el país sudamericano. Lo hace en Hombres en Movimiento. Deporte, cultura física y masculinidades. Argentina 1880-1970, trabajo que será reseñado en las líneas que siguen. En efecto, el presente libro es un esfuerzo colectivo que condensa miradas de un tema de estudio que viene ganando espacio en los últimos años, como lo es la educación corporal de los ciudadanos.

El marco temporal de los diversos trabajos abarca casi un siglo en el que ocurrieron numerosos procesos sociales. Solo por citar algunos, se terminó de formar el Estado nacional, en sintonía con lo acaecido en el plano internacional en numerosos países occidentales. Fue un Estado de tipo oligárquico, elitista, liberal en lo económico y conservador en lo político. También fue esencialmente moderno, y una arista de lo expuesto fue el relevante espacio otorgado a la cultura física para forjar un determinado tipo de masculinidad. Otro de los procesos que vale la pena mencionar en el lapso que aborda este libro, son el surgimiento de la sociedad de masas, la irrupción de los modernos medios de comunicación y su impacto en la vida cotidiana de las personas, las guerras mundiales, la alianza entre la Iglesia Católica y el Ejército expresada en el surgimiento de regímenes autoritarios, el advenimiento del peronismo en la esfera política y su contraparte antiperonista.

Si bien los once trabajos que componen este libro tienen en común la pretensión de examinar cómo se construyeron masculinidades por intermedio del deporte y la cultura física, es posible, además, establecer ciertos diálogos al interior de la obra entre algunos de los escritos. Por un lado, aquellos trabajos como los de César Torres y Jorge Troisi Melean quienes focalizan en el proceso de construcción del Estado argentino y en las diversas redes de intercambio generadas por importantes funcionarios argentinos. César Torres da cuenta de los modos en que el deporte se transformó en una práctica social productora de identidades masculinas. Para ello, se enfoca en lo acaecido con la participación argentina en los Juegos Olímpicos entre 1894 y 1936. De ese modo, las virtudes varoniles fungieron como un puntal central de la argentinidad que se iba forjando en esos años. Troisi Melean aborda el creciente espacio ocupado a nivel mundial por parte de la cultura física, interpretada como una cualidad varonil que contribuía a la formación de naciones fuertes, civilizadas y en crecimiento constante. En ese sentido, repara en lo acontecido en la Exposición de París de 1889, organizada con gran pompa y con el propósito de conmemorar el centenario de la revolución del año 1789. En paralelo, se llevó a cabo un Congreso de Ejercicios Físicos en el que Argentina estuvo representada por Alejo Peyret, quien reprodujo en estos lares la conclusión a la que se arribó en dicha reunión: los estados nacionales debían financiar la actividad física.

Los modos en que la masculinidad se transformó en una cualidad prioritaria en la formación del liderazgo de las elites argentinas fueron examinados por Roy Hora y Andres Reggiani. El primero de los autores analiza las estrategias utilizadas por los sectores privilegiados con el fin de lograr el disciplinamiento de los jinetes en el mundo vinculado al turf. Estas iniciativas tuvieron que ver con el atuendo y con la apariencia de los jockeys, a los que se despojó de atributos varoniles como el bigote. Reggiani investiga la vigencia de ciertos estereotipos asociados a la definición del rugby como un deporte característico de las elites. Propone diferenciar prácticas y discursos que dan cuenta del corrimiento de las fronteras del rugby hacia los márgenes de la sociedad.

El creciente espacio de los medios de comunicación en la cotidianeidad de las personas, y la aparición del deporte y la cultura física en tanto contenidos valorados por grandes sectores del público, son claves interpretativas presentes en los capítulos escritos por Pablo Scharagrodsky, Gustavo Vallejo y Cecilia Tossounian. El primero de los autores, indagó en la emblemática pelea entre Firpo y Dempsey. Dicho combate pugilístico se transformó en un vivo ejemplo de las características asociadas al hombre argentino, tales como la valentía, el coraje y la bravura, lo cual, por añadidura auguraba un auspicioso futuro a la nación. Por su parte, Vallejo indagando en la triada ciudad, periodismo e ídolo deportivo reveló mecanismos centrales en la conformación identitaria de una región específica que no quería quedar a la zaga de la moderna capital argentina, tal la ciudad bonaerense de La Plata. A su vez, Toussanian abordó el omnipresente lugar de la cultura física y los cuidados corporales en las publicaciones de la época y como se fue forjando una pedagogía masculina en la que tener un cuerpo vigoroso era socialmente valorado.

En el período de entreguerras surgieron diversas propuestas que buscaron definir los contornos identitarios de la masculinidad argentina. Andrés Bisso analizó respecto al scoutismo y su vinculación con los totalitarismos de la época. En el caso argentino, las condiciones para ser un scout estaban dadas por el patriotismo, la abnegación, el ingenio y la salud mental y corporal. Mariano Chiappe y Laura Méndez hicieron lo propio con lo acaecido en la zona del lago Nahuel Huapí en el lapso 1930-1955, dando cuenta de los sesgos de género presentes en el fomento de los deportes a practicar. Por su parte, Cecilia Almada demostró como la cultura física fue asociada a la masculinidad y a la identidad nacional durante el gobierno peronista. Esteban Barroso y Adriana Valobra dan cuenta del éxito de esta asociación pergeñada en Argentina entre 1946 y 1955, cuyas reminiscencias pueden encontrarse en la campaña electoral liderada por Arturo Frondizi en 1958. En efecto, la cultura física y los deportes fueron dejados deliberadamente de lado por los candidatos, quienes prefirieron realzar otros atributos para generar una masculinidad alternativa a la hegemónica en el período anterior.

En suma, Hombres en Movimiento viene a cubrir una vacante historiográfica respecto al proceso de formación de identidades masculinas ligadas al deporte y a la cultura física. Lo hace a través de escritos realizados de forma interdisciplinaria, lo cual redunda en la posibilidad de dialogar con otros trabajos de historia social y cultural.


Resenhista

Iván Orbuch – Universidad de Buenos Aires, Argentina.


Referências desta Resenha

SCHARAGRODSKY, Pablo (Compilador). Hombres en Movimiento. Deporte, cultura física y masculinidades en Argentina 1880-1970. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2021. Resenha de: ORBUCH, Iván. Claves. Revista de Historia. Montevideo, v.7, n.13, p. 347 – 350, jul./dic. 2021. Acessar publicação original [DR]

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