Poder – Organización Institucional de Espacios regionales en las construcciones estatales latinoamericanas / História Unisinos / 2013

El objetivo de este dossier es debatir sobre el peso del espacio regional en la construcción de la nación en la historia contemporánea. La participación de los inmigrantes extranjeros y de la población indígena autóctona nos permite abordar la transformación de la “nacionalización” de los países latinoamericanos a partir del proceso independentista del siglo XIX.

Los ejes fundamentales de análisis son la organización asociativa para incluir nuevos grupos a la nacionalidad en construcción; los proyectos estatales que procuraron garantizar la civilización de regiones diversas; el uso de ámbitos educativos o publicitarios a la hora de divulgar los proyectos centralizadores; las redes sociales y de sociabilidad que avalaron la difusión de las ideas nacionalistas a través del arte y la cultura; y la presión ejercida desde el ámbito religioso en la búsqueda de defi niciones territoriales de carácter nacional, en particular en zonas de frontera, siendo el centro de esa discusión la articulación de las relaciones con las diversas autoridades e instituciones gestadas al calor de la construcción de las naciones latinoamericanas.

Sobre esta base, el artículo de Gabriela DallaCorte Caballero, titulado La Misión Franciscana de Laishí: el proyecto del ingeniero José Elías Niklison (1910-1920), aborda el debate sobre el rol de la misión franciscana en la zona fronteriza entre Paraguay y Argentina, una región de gran importancia para el estudio de la integración indígena del espacio chaqueño. Como señala la autora, la Misión de Laishí fue implantada a inicios del siglo XX en el Territorio Nacional de Formosa gracias a la actuación de los misioneros franciscanos de la Diócesis de Santa Fe. El objetivo era “nacionalizar” a los indígenas de la zona formoseña, en particular los aborígenes tobas, con la intención de asegurar su supervivencia. El responsable de la Misión de Laishí durante los años analizados fue el misionero fray Buenaventura Giuliani, convertido en Prefecto de Misiones. A su cargo quedó la cooperación de uno de los intelectuales más destacados de la década de 1910, el ingeniero José Elías Niklison, que en 1914 fue enviado por el gobierno argentino a inspeccionar a zona chaqueña y regular las condiciones laborales de los indígenas de la zona. Fray Giuliani recibió al inspector, que era miembro del Departamento Nacional del Trabajo, y en el año 1917 lo invitó al seno del Convento San Carlos Borromeo de San Lorenzo para publicitar sus conclusiones sobre las posibilidades de “nacionalizar” a los tobas, conservando su condición de indígenas.

La construcción de la Nación demandó movilizar el imaginario social, que tuvo en las conmemoraciones patrias sus puntos más álgidos, forjándose en ella un sentimiento común, la mayoría de las veces solapando otro tipo de identidades. Así, en Nacionalizando memorias periféricas: conmemoraciones y nacionalismo chileno en las regiones de Antofagasta y Tarapacá, 1879-1910, Gabriel Cid analiza ese proceso en esas dos regiones del país trasandino, incorporadas por la Guerra del Pacífi co, enfatizando el período que va de 1879, con el inicio de la Guerra, y 1910, centenario de la Independencia chilena. Por ello, debían pasar de forma urgente por un acelerado proceso de integración identitária, sumamente rico en simbologías y signifi cados, en particular, referentes al territorio, discusión que hoy se resignifi ca ya que el mismo se tuvo como base una intensa labor para hacer desaparecer lo que no se encuadraba con el objetivo pretendido.

A su turno, Ronen y Julieta Man, en su artículo Proyecciones sobre el habitante “deseable”. Colonos, inmigrantes y comunidades nativas en áreas de la “frontera interior” cuestionan el proceso de “suplantación interétnica” que se produjo en la Norpatagonia Argentina durante el último cuarto del siglo XIX, con la construcción de la imagen “vacío desértico”, geográfi co y humano, que produjo la invisibilización de los pueblos originarios, substituidos por las fi guras de los colonos y pioneros. En manos de la elite dirigente, éstos fueron elevados a agentes de la “modernidad” y símbolos de la “civilización”, gérmenes de una nueva sociedad y un nuevo Estado nacional, que los tuvo como sus valores, en detrimento de las culturas de diversas etnias, que durante más de una centena de años no solo han sido postergadas sino que también estigmatizadas por ese discurso dominante. Cielo Zaidenwerg, por su parte, titula su trabajo Un proyecto ‘argentinizador’. Educación y efemérides en la región patagónica y rionegrina (1908-1930). Según la autora, el proceso de consolidación del Estado nacional argentino tuvo lugar entre fi nales del siglo XIX y principios del siglo XX. En función de este principio seprocedió a la construcción de la nacionalidad, por lo que el Estado se abocó a la tarea de defi nir e implementar de tal tipo de identidad. El hecho de mantener vivo el espíritu patriota condicionó la conformación de los Territorios Nacionales argentinos con dependencia respecto del gobierno nacional. La autora califi ca de “estrategia argentinizadora” el impulso llevado adelante también por las localidades afectadas e incluidas en dichos territorios. En su caso, a diferencia del estudio dedicado a los indígenas tobas del Territorio Nacional de Formosa, Zaidenwerg aborda la población heterogénea, destacada por su aislamiento y lejanía. En relación a los inmigrantes europeos establecidos en estos nuevos espacios en proceso de nacionalización, fue indispensable arraigar en estas regiones el amor al suelo y la adscripción a la nación”. La autora resalta las prácticas simbólicas implementadas en el ámbito de la educación formal y de las efemérides patrias en la región patagónica, en concreto en la gobernación rionegrina, durante las primeras décadas del siglo XX.

Sandra Fernández titula su trabajo Sociabilidad, arte y cultura. Una experiencia en la Argentina de entreguerras, en el cual procura analizar el papel de los sectores dominantes de la ciudad de Rosario a partir de 1910. En particular analiza el proyecto de dicha élite para consolidar sus esferas de interés al desarrollar diversas estrategias tendientes para fortalecer el perfil cultural, intelectual y educativo ciudadano. La articulación del espacio público con el privado es la base de la propuesta a partir de la distinción entre cultura y civilidad en las décadas de 1920 a 1940. Precisamente, el periodo de entreguerras sirvió para establecer diferentes formas de acción, todas ellas instancias que vincularon expresiones asociativas con instituciones estatales y su impacto sobre la sociedad argentina.

Los artículos de este dossier se centran en los ámbitos regionales de América Latina a partir de la refl exión sobre la organización institucional y la expansión del poder en el marco de la construcción de los Estados Nacionales. Los trabajos brindan mayor información sobre espacios concretos que, en ocasiones, difieren de las conclusiones historiográfi cas sobre un ámbito generalizado y por tanto resultan un aporte importante para la discusión de una revista como História Unisinos, que se ha destacado por dar espacio a discusiones que tienen nuestra América Latina como temática central. Esperamos haber contribuido en este sentido, agradecemos la dedicación de autores y editores, a la vez que deseamos una buena lectura a todos.

Gabriela Dalla-Corte Caballero – Universitat de Barcelona

Hernán Ramírez – Universidade do Vale do Rio dos Sinos


CABALLERO, Gabriela Dalla-Corte; RAMÍREZ, Hernán. Apresentação. História Unisinos, São Leopoldo, v.17, n.3., setembro / dezembro, 2013. Acessar publicação original [DR]

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